La patria que dejamos

Sin embargo, esta no es la condición de la diáspora moderna. Los millones que salen de países marcados por una crisis económica, política o de violación de los derechos humanos, los mueve una nueva esperanza.

2. Lo que está en la otra orilla (2 Corintios 3:12)

La esperanza sigue siendo una de las virtudes imperecederas del alma (1 Corintios 13:13). Esa es la fuerza que mueve al emigrante. Sin la esperanza no hay conquista. En 1892 se cumplieron 400 años del desembarco de Cristóbal Colón en América.

Para celebrar semejante fecha se erigió un monumento a la memoria de Colón en su ciudad natal de Génova, Italia, en el centro de una de sus plazas públicas donde está rodeado de flores y arbustos. Es una gran pieza de mármol de doce metros de altura.

La obra fue diseñada de tal manera que pudiera colocarse debajo de los cuatro grandes eventos en la vida de aquel incansable hombre de los mares.

Uno de los que más se destaca es el que simboliza la esperanza de este hombre. El símbolo tiene que ver con el acto de surcar los mares más allá de la orilla de España, hasta conquistarlos para los reyes.

Cristóbal Colón se preparó para ese viaje. Cuando tenía cuarenta años ya conocía muy bien el océano pacifico; tal conocimiento le permitirá después adentrarse en aquellos mares y llegar hasta esas tierras por él desconocidas. La esperanza de un hijo de Dios es una esperanza viva, la que logró la Jesucristo con su resurrección.

III. SALIR DE LA PATRIA TRAE UN TIEMPO DE INCERTIDUMBRE

1. La decisión de salir de la patria (Rut 1:10)

No es fácil dejar el país que se ama. Rut pasó por esto. Si bien es cierto que en el corazón de todo ser humano está arraigado un fuerte nacionalismo, y un incondicional patriotismo. También es cierto que a la hora de tener que enfrentar las duras realidades por las que pasa el país que amamos, la decisión de dejarlo pesa mucho.

¿Qué había pasado en Moab? Pues al principio fue una tierra que satisfizo las necesidades de Nohemí y toda su familia, pero al final muchas cosas cambiaron.

La tierra que los vio nacer ahora es tierra de tristeza y de soledad. Nohemí vino huyendo de su país por falta de pan, pero ahora deja la tierra de Moab pues al parecer oyó que en Belén (“casa de pan”) volvió a haber alimento.

Frente a este escenario se plantea la posibilidad del regreso. Así que la ausencia del esposo y las condiciones ahora planteadas, hicieron que aquellas mujeres siguieran a su suegra en este nuevo comienzo.

La oración “iremos contigo a tu pueblo” es una franca determinación de querer ser parte de una nueva vida más allá del entorno familiar. El emigrante se prepara para hacer su vida en otro país.

2. Salir de la patria confiando que todo saldrá bien (3 Juan 2)

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