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Grietas en la pared

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Predicas cristianas predica de hoy: La murmuración – Grietas en la pared

Predicas cristianas lectura bíblica de hoy: Hechos 6:1-7

Tema: El peligro de la murmuración

Introducción

El libro de los Hechos fue escrito por Lucas, quien también escribió el relato del evangelio que lleva su nombre. La intención de Lucas, en su evangelio, era narrarle a Teófilo las coas que Jesús había comenzado a hacer. Y en el segundo tomo de su obra (el libro de los Hechos), se dispone a narrar lo que el Espíritu Santo continuó haciendo por medio de la vida de los discípulos de Jesús. Así es como Lucas nos narra en el primer capítulo la ascensión de Jesús, y el establecimiento de la Iglesia en el capítulo dos.

Luego de esto, nos habla de cómo los apóstoles están predicando sobre Jesús en la ciudad de Jerusalén y el inicio de la oposición por parte de los líderes religiosos judíos hacia la Iglesia. En cierto modo, vemos como Satanás comienza a atacar a la Iglesia. Es interesante notar en el capítulo 4 de Hechos, cuál es la actitud de los apóstoles ante la prohibición de seguir testificando sobre Jesús de Nazaret.

Aunque fueron encarcelados y amenazados, ellos dijeron: “19 Pero Pedro y Juan replicaron: —¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos! 20 nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.” En el capítulo 5, continúa la persecución contra los apóstoles, pero estos no dejan de predicar sobre Jesús.

Satanás quiere detener el avance de la Iglesia, y lo hará usando dos estrategias, los ataques externos y los internos. Como Satanás vio que sus ataques externos no funcionaron (la persecución), inicia una nueva estrategia para detener el avance de la Iglesia. Introduce la mentira y el engaño por medio de Ananías y Safira. Y en el capítulo 6, se presenta una historia interesante, que es la que analizaremos en esta ocasión.

I. Mientras la iglesia crecía, surgieron las primeras grietas en la pared (verss. 1-2)

La Iglesia estaba conformada por dos grupos de judíos. Unos eran conocidos como los de habla aramea, quienes vivían mayormente en el área de palestina y que hablaban muy poco griego. Mientras que el segundo grupo eran conocidos como los judíos de habla griega, esta era la lengua popular en todo el imperio, quienes vivían en la diáspora, esparcidos por todo el imperio romano y quienes probablemente hablaban muy poco arameo.

La mayoría de Iglesias sufren de ciertas divisiones dentro de sus miembros. Siempre existirán personas que se sienten más cómodas con otras. Se formarán grupos que tienen más interese en común, incluso la zona geográfica en la que viven los unirá.

Quizás esto no tenga nada de malo en sí mismo, pero si esto no se maneja apropiadamente, pueden dar inicio a malos entendidos, molestias generalizadas y murmuraciones, convirtiéndose así, en grietas en la pared.

Así que, si tú tienes un grupo de amigos muy íntimos en la iglesia, disfruta de esas relaciones. Pero no admitas que tu grupo de amigos sea demasiado exclusivo, que no permita que nadie más sea parte de este, y tampoco permitas que dentro de tu grupo se creen comparaciones con otros miembros de la congregación. O que sea un grupo que critique y señale fuertemente las falencias del liderazgo de la congregación sin ofrecer soluciones porque, al final, esto resultará en grietas dentro de la congregación.

La primera grieta en la iglesia del primer siglo

Se manifestó en forma de murmuración y queja cuando los judíos de habla griega protestaron contra los líderes de la Iglesia al sentir que sus viudas no estaban siendo atendidas de la misma manera que lo hacían con las viudas de habla aramea.

Lucas, en ningún momento, trata de desmentir esta situación. El problema era real, aunque no pienso que esta situación se haya presentado de manera mal intencionada por parte de los apóstoles, quienes al parecer se encargaban de muchas tareas en la iglesia. Ellos, se dedicaban, entre otras cosas, a la oración, predicación y la distribución de los alimentos a los necesitados.

¿Cuántos necesitados había en la Iglesia para esa fecha? Es difícil saberlo, pero seguramente el número era más grande de lo que quizás podamos suponer. En Hechos 4:4 se dice que el número de los creyentes era como de cinco mil personas, sin contar mujeres y niños. Si los apóstoles, doce hombres, eran los únicos encargados de cuidar de tan grande multitud, es de esperarse que cometieran errores.

Lamentablemente en muchas iglesias, todas las cargas son depositadas en muy pocas personas, de quienes se espera demasiado. Ellos son humanos, y no podemos esperar que hagan todo perfecto. En la iglesia se necesita que cada miembro utilice los dones que Dios le ha dado, de tal manera que unos cuantos no tengan que preocuparse por llenar los vacíos que otros han dejado al no poner sus dones al servicio de la congregación.

La murmuración – Ilustración:

La represa de Vajont, en Italia. La represa fue construida en los años 50 en el valle del Vajont, con el objetivo de generar energía hidroeléctrica. Sin embargo, en 1963, una pequeña grieta apareció en uno de los muros de la represa, lo que generó preocupación entre los responsables de la misma.

A pesar de que la grieta era pequeña, se temía que pudiera aumentar de tamaño debido a la presión del agua y causar una falla en el muro. Sin embargo, las autoridades responsables de la represa consideraron que no había motivo de preocupación y decidieron no vaciar el agua de la represa.

El 9 de octubre de 1963, una gran cantidad de agua se filtró a través de la grieta en el muro, lo que causó una falla en el mismo. La represa cedió enviando una ola gigantesca que se precipitó sobre el pueblo de Longarone, causando una catástrofe con más de 2000 muertos.

El desastre es considerado como uno de los peores de la historia de Italia y es recordado como un recordatorio de la importancia de la seguridad en las represas y la importancia de tomar en cuenta las alertas tempranas sobre las grietas que puedan aparecer en las mismas.

II. Las grietas tienen que ser reparadas desde la raíz (verss. 3-6)

Los apóstoles reconocieron que había un problema, aceptaron que eran incapaces de seguir haciendo todas las cosas a la vez y buscaron solucionarlo.

Los problemas no desaparecerán ignorándolos, tampoco se solucionarán solos. Un problema que no es atendido a tiempo, generará graves complicaciones en el futuro. Así que, tanto en la Iglesia, la familia, la oficina y con los compañeros de estudio, es necesario aceptar los problemas y trabajar para solucionarlos.

Sigamos el ejemplo de los apóstoles en la búsqueda de una solución para este inconveniente. Primero, ellos no culparon a nadie sobre la situación que estaban atravesando, asumieron su responsabilidad.

Segundo, hicieron que toda la comunidad se involucrara de manera activa en la búsqueda de una solución. Tercero, delegaron responsabilidades sobre otros. Cuarto, proveyeron de instrucción apropiada para que, sobre quienes cayera la responsabilidad de atender a las mesas, lo hicieran correctamente.

En la Iglesia siempre habrá personas idóneas que puedan encargarse de las áreas que están siendo desatendidas y que generan molestias. Dios ha dotado de dones a cada miembro de la congregación, y cuando aparecen las necesidades, debemos estar seguros de que alguien dentro de la congregación ha sido capacitado por Dios para encargarse de esa área que necesita crecer.

Este es otro aspecto importante de la manera en que los apóstoles afrontaron la situación, confiaron en aquellos a quienes la comunidad escogió, y los encomendaron en las manos de Dios para que desarrollaran sus funciones.

Los líderes de las iglesias tienen que aprender a confiar más en los miembros de la congregación.

Pero también, los miembros necesitan aprender a confiar más en los líderes, y especialmente en aquellos que son nuevos en puestos de liderazgo. Estas personas han sido escogidas por Dios, pero no significa que harán todo a la perfección, sino que poco a poco, mientras se van ejercitando en sus responsabilidades, irán mejorando, y por medio de la oración continua de la congregación por sus líderes, el Espíritu Santo los irá capacitando cada vez más para un mejor desarrollo de sus ministerios.

¿Cómo debemos afrontar las situaciones cuando vemos que un hermano o hermana no se están comportando a la altura del llamado que han recibido? Primero, sigamos las instrucciones que Jesús nos da al respecto en Mateo 18:15-17, hablemos con el hermano a solas. Y segundo sigamos el consejo que Pablo dio en Gálatas 6:1-5, hablemos con el hermano con la intención de restaurarlo, no de criticarlo, señalarlo ni condenarlo. Y sobre todo, teniendo conciencia que nosotros también somos seres humanos sujetos a pasiones, y por ende no estamos exentos de cometer errores.

La murmuración – Ilustración.

Una historia que ilustra los beneficios de frenar la murmuración es la de un equipo de trabajo en una empresa. Este equipo estaba compuesto por un grupo de personas talentosas y comprometidas, pero a menudo se quejaban entre ellos acerca de sus superiores, sus tareas y sus compañeros de trabajo.

Esta actitud constante de queja y murmuración causaba un ambiente tóxico en el equipo y dificultaba la comunicación y la colaboración entre los miembros. Además, esto afectaba negativamente la productividad y el rendimiento del equipo.

El gerente del equipo, al darse cuenta de esta situación, decidió tomar medidas para abordar el problema de la murmuración. Primero, habló con cada miembro del equipo en privado para discutir sus preocupaciones y escuchar sus puntos de vista. Luego, organizó una reunión con todo el equipo para hablar abiertamente sobre el problema de la murmuración y cómo afectaba negativamente al equipo y a la empresa.

Finalmente, el gerente instó a los miembros del equipo a centrarse en las soluciones y a comunicar sus preocupaciones de manera constructiva y directa en lugar de murmurar entre ellos. También se establecieron medidas para mejorar la comunicación y la colaboración entre los miembros del equipo.

Con el tiempo, el equipo comenzó a trabajar de manera más eficiente y efectiva, y la moral y el rendimiento mejoraron significativamente. La murmuración se había convertido en un comportamiento menos frecuente y el equipo había logrado alcanzar sus objetivos y superarlos.

En la Iglesia del primer siglo sucedió algo similar, después que los apóstoles y toda la comunidad solucionaron la grieta con la que se estaban enfrentando, pudieron ver los beneficios positivos que esto traía sobre la congregación. Hechos 6:7 menciona que la palabra se seguía difundiendo y el número de los discípulos aumentaba considerablemente. Muy probablemente, las viudas de habla griega y aramea estaban siendo atendidas apropiadamente, y la Iglesia se fortaleció después de la crisis.

Conclusión

Satanás atacará a la iglesia en todos los frentes posibles, pero los ataques más peligrosos son los que vienen desde el interior de la misma, y que se disfrazan de santas opiniones con relación a lo que se debería y no debería hacer en la iglesia.

Hay que aceptar que ni el liderazgo y ni los miembros que conforman la Iglesia son perfectos. Pero estas imperfecciones, no deben ser usadas como motivos para murmurar, al contario, deben ser convertidas en oportunidades de crecimiento para todos los involucrados, y especialmente en motivos para dejar que el poder de Dios sea glorificado sobre la Iglesia.

Hoy quiero invitarte a que tomes dos decisiones importantes respecto a la murmuración. Primero, decide no ser tú quien, de inicio a la murmuración, si descubres que algo no se está realizando apropiadamente en la congregación, no murmures, habla con algún líder de la Iglesia y ofrece soluciones prácticas que ayuden a mejorar la situación, o encárgate tú de hacer lo que otros no están haciendo.

Segundo, conviértete en una barrera que detenga el avance de la murmuración dentro de la congregación. Cuando alguien llegue a ti con rumores y murmuraciones, ayuda a esta persona a tomar la primera decisión, guíala a que se convierta en la persona que aporta para encontrar soluciones a los problemas y deje de estar en el equipo que se encarga únicamente de señalar, criticar y murmurar.

© David Lopez. Todos los derechos reservados.

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1 comentario en «Grietas en la pared»

  1. Hermosa enseñanza, justo en éste tiempo que se le está hablando a la iglesia que por la gracia de Dios estamos pastoreando sobre las murmuraciones. Dios le bendiga y lo siga usando

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