¿Cómo Celebrar a Jesús?

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Salmo 150

Introducción

¿Sabe usted como preparar una fiesta, o reunión familiar que resulte exitosa y significativa? Tenemos que reconocer que en la mayoría de las ocasiones en la que tenemos que celebrar algo no tenemos la experiencia y los conocimientos suficientes para que estas celebraciones salgan bien. Bueno para remediar eso Lauren y Ane Purcell han puesto a la venta varios libros con consejos prácticos para realizar una gran fiesta sin necesidad de estresarte tanto y optimizando los recursos que se tengan. Títulos como: “Ideas inspiradas para entretener con estilo” y “Bebidas Deliciosas” son tan solo dos ejemplos de esta literatura que busca ayudarnos a preparar una buena celebración. Los consejos incluyen desde como simplificar un menú, el tipo de bebidas, donde colocar las botanas y la música más apropiada. Todo esto con la idea de que los invitados salgan satisfechos, contentos y hablando bien de usted como anfitrión. Me resulta interesante que de algo tan frívolo como una fiesta se puede profundizar tanto. Aunque hay una diferencia abismal entre un fiesta común y una celebración a Dios, me resulta irónico que se hagan más y mejores preparativos para celebrar “algo” o “alguien” que prepararse bien para Celebrar a nuestro Dios. En ninguna manera estoy diciendo que no debemos celebrar cumpleaños, aniversarios, etc; sino que me hiere saber que cuando se trata de Dios, economizamos en todo (dinero, tiempo, talentos, instrumentos, etc.)

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Ya existen libros para poder preparar una buena fiesta; pero déjeme decirle que la iglesia cuenta desde hace ya un buen tiempo con un libro que busca equiparnos para poder celebrar de la mejor manera a nuestro Señor Jesús. El libro se llama “Salmos” ó “Libro de oración y alabanza del pueblo de Dios” algunos creen que estos escritos no podemos encontrar enseñanza practica para nuestras reuniones cristianas. Pero se equivocan el libro de los Salmos enseñan clara y contundentemente como prepararnos para celebrar a Dios como a Él le gusta. Desde luego que no debemos comparar nuestras celebraciones particulares con aquella que Dios merece; pero si es importante resaltar que algunos saben más como agasajar a sus amigos y familiares que como alabar y/o celebrar a Jesús, nuestro Señor y Salvador. Por eso y muchas razones más, me resulta pertinente adentrarnos en el libro de Salmos y específicamente el Salmo 150, último de este libro y responder 4 sencilla, básicas e importantes preguntas acerca de cómo debemos “Alabar, celebrar a Dios”. Le animo a que me acompañen a descubrir esto juntos.

I. ¿Dónde Celebrar? (v. 1) “Alabad a Dios en su santuario…”

Para empezar déjeme aclarar que el Salmo 150 utiliza 10 veces la palabra “Alabar” y lo hace de manera imperativa. Otra forma de entender la idea de alabar, según el diccionario es “celebrar, orar, bendecir, engrandecer, magnificar, ensalzar, exaltar, y glorificar” Entendido esto, entonces si podemos plantear la pregunta ¿En donde será el mejor lugar para alabar, celebrar, bendecir, magnificar a Dios? El autor de este salmo, de quien no se sabe su identidad nos declara que “…en su santuario” (v. 1) ¿Qué significa esto? Desde la antigüedad el ser humano que es irremediablemente religioso, ha creado y destinado ciertos espacios para rendir culto a sus dioses. El pueblo de Israel no fue la excepción y sabemos a través de la historia sagrada que desde Abraham había un interés por crear lugares especiales donde recordar y celebrar a Jehová (Gn. 13: 18) Durante su formación como nación los hebreos bajo la dirección divina levantaron tiendas provisionales para alabar a Dios (Ex. 26: 30). Pero ni fue sino hasta el tiempo de la monarquía cuando esto tomó más forma de templo; fue el rey Salomón quien cristalizó el deseo de que se construyera un templo o santuario, del cual se dice que no hubo y hay otro como aquel santuario (1º R. 5: 1-18). Durante la invasión babilónica y la subsiguiente deportación de los nobles a Babilonia sabemos que la idea del templo resultaba muy importante para la vida espiritual de los israelitas (Dn 6: 10), aunque el templo ya había sido destruido. Con el tiempo y un ganchito como dice el dicho, el santuario de Dios fue reconstruido, no obstante sin el mismo esplendor que el de Salomón (Esd. 4: 1).

Ya en el tiempo de Jesús siguió existiendo un lugar especial para alabar a Dios, a lo que se añadió la sinagoga en donde se exponía y aprendía las Sagradas Escrituras. Sin embargo Jesús viene a revolucionar esto de lugares especiales en si mismos; pues a una mujer de Samaria expreso que llegaría el día en el que el lugar no sería lo más importante (Jn 4) y después se atrevió a hablar de la destrucción del templo y la edificación de uno nuevo (Mr 14: 58). Ya inaugurada la era de la iglesia en el libro de los Hechos vemos que durante un tiempo prevaleció la importancia del templo como lugar donde alabar a Dios; posteriormente a causa de las persecuciones las casas de los cristianos se convirtieron en santuarios para celebrar a Dios (Hch 20: 20) Pero fue hasta el siglo III d. C., cuando nuevamente se volvió a hablar de construir templos para llevar acabo la celebración a Dios. Con el devenir de los tiempos, la evolución de las ideas y a la luz de Jesús, hay quienes en nuestros días cree que cuando el Salmo 150 se refiere al santuario de Dios como lugar para alabarle, se esta refiriendo en este tiempo a “cualquier lugar” pues mal aplican las palabras de Cristo cuando dijo: “…ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Jn 4: 21) lo que Jesús esta diciendo es que la verdadera adoración ya no se circunscribe a templos o montes sagrados, pero tampoco dice que “cualquier” lugar es bueno; y tampoco esta diciendo que debe hacerse como se nos antoje. Esto viene en relación de aquellos que dice: “De que sirve ir a la iglesia; si aquí en mi casa puedo cantar, orar y leer la Palabra de Dios, me justifica Jn. 4: 21” Nada más equivocado; pues si bien el templo físico por siglos represento el santuario, el lugar sagrado en donde habitaba Dios, ya pasó. Hoy en día la celebración a Dios debe seguir llevándose acabo en el santuario de Jehová (v. 1) tal como lo dice el Salmo 150. El pueblo de Dios, los cristianos son ahora el templo viviente de Dios (1ª Cor. 3: 16) pero reunidos, congregados ahora son el santuario de Dios, no aislados. Así se puede leer en la traducción de este Salmo 150 en la versión de los 70 y en la Vulgata latina que dice: “Alabad al Señor entre sus santos” (v. 1) La iglesia, la asamblea, la reunión de sus hijos es el lugar que Dios ha elegido para recibir el reconocimiento y el más alto honor. En donde se reúna la iglesia para celebrar; ese lugar se convierte en el santuario de Dios; y es precisamente allí en donde de igual manera el mundo celestial (ángeles, serafines y arcángeles) se une a la celebración a Jesús “…en el firmamento de su gloria” (v. 1) Usted no lo puede ver físicamente, pero al momento que su pueblo alaba, ángeles celestiales se unen a nuestras voces para exaltar a Jesús. Esta poderosa verdad debe hacernos cambiar nuestra perspectiva y conducta acerca del culto dominical, pues al estar aquí, usted esta en el santuario de Dios y junto las huestes angelicales del firmamento de Dios. Para los musulmanes (seguidores de Mahoma) es de vital importancia ir a Arabia Saudita para adorar por lo menos una vez en su vida en la Caaba de la Meca (lugar sagrado) esto es una exigencia para considerarse un autentico musulmán. Los creyentes en Cristo no son obligados a ir a lugares sagrados para adorar, o celebrar a Jesús; pero si se espera que un autentico y fiel seguidor de Cristo asista a la reunión, se congregue con otros creyentes para así alabar a Dios en su santuario.

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Los Peregrinos celebraron su primera acción de gracias en 1621, en Massachussets. Habían salido de Inglaterra para Holanda en 1608, perseguidos por sus creencias religiosas. En 1620 decidieron zarpar para la Colonia Virginia. Al llegar a Massachussets, conocieron al indígena Squanto, quien les ayudó a sobrevivir el crudo invierno. Aunque muchos murieron debido a la pulmonía y el escorbuto. Al cosechar su primer maíz decidieron hacer una fiesta para celebrar. Los soldados desfilaron, tocaron trompetas, y dispararon cartuchos en blanco. Invitaron a 90 indígenas, quienes compitieron con ellos en carreras y saltos, y llevaron comida, que incluía pato, ganso, venado, mariscos, pan blanco, pan de maíz, y verduras. Según la historia, en esta primera celebración no se incluyó el pavo, ni la salsa de arándano, ni la torta de calabaza, que son los platos favoritos del Día de Acción de Gracias moderno. Desde 1621 hasta 1863 se celebró esporádicamente y en distintas fechas. Aunque el presidente Washington había emitido una proclama en 1789, fue el presidente Lincoln quien decretó el feriado nacional durante la Guerra Civil. Esta fiesta se ha convertido en una de las más importantes, pues aprovecha para hacer grandes reuniones familiares. Las familias se reúnen para una comida opípara que incluye el pavo relleno, las batatas, la salsa de arándano, el puré con salsa de carne, el pan de maíz, la cebolla en salsa blanca, la torta de calabaza, y los pasteles de carne picada con frutas. Por la tarde se ven partidos de fútbol americano en estadios o por televisión. Los deportes han sido parte importante de esta celebración desde el principio. Pero lo más importante de esta fecha es el énfasis que se ha puesto a los largo de los años, sobre la importancia de ser agradecidos. Agradecimiento es un elemento vital en la vida humana.

II. ¿Por qué debemos alabara y/o celebrar a Jesús?

En primer lugar déjeme hacer una diferenciación. Reconocer lo que Dios es, se llama adoración; y reconocer, identificar las obras de Dios a nuestro favor y de los demás se llama Alabanza. El salmista nos dice ¿Por qué alabar a Dios? “…por sus proezas” (v. 2) otras versiones dicen “…por sus hazañas”. Lo que debe mover al creyente a celebrar, a exaltar, a magnificarle es el agradecimiento, tal como lo vimos en los peregrinos sobrevivientes en los Estados Unidos. Esto de celebrar a Dios por sus grandes obras, ejemplo de esto lo vemos en el salmo 105 en donde podemos encontrar esas “proezas” que Dios hizo a favor de su pueblo Israel: “Acordaos de las maravillas que Él ha hecho, de sus prodigios…” (v. 5), “Se acordó para siempre de su pacto” (v. 8); “La cuál concertó con Abraham y de su juramento con Isaac” (v. 9) Más adelante les habla de cómo les dio la tierra de Canaán, siendo ellos pocos en número (v. 12) y de cómo no permitió que los demás pueblos, fuertes y poderosos los humillasen (v. 14) Habla de cómo José fue instrumento para favorecer a su pueblo en tiempos de hambre (v. 16-22), Habla de cómo fueron liberados del yugo egipcio por mano de Moisés (v. 26, 27) de cómo los cuido y guío por el desierto para llevarlos a la tierra prometida (v. 39-41) Como podemos darnos cuenta, los salmos nos exhortan a ser agradecidos, y ese agradecimiento se manifiesta en la manera en la que celebramos. El pueblo de Israel tenía y tiene motivos, razones de peso para celebrar a Dios. ¿Usted tiene algo que agradecerle a Dios? ¿Hay en su vida “algo” que debe ser reconocido como autoría de Dios? Creo que si, haga memoria, recuerde aquellas proezas que usted no pudo haber hecho y celébrelas; pues Dios las hizo para que usted lo conociera más y mejor. ¿Por qué alabar, celebrar a Jesús? Por todo lo poderoso que ha hecho Él en nuestras vidas. Venir a celebrar no tiene que ser por costumbre, obligación o interés; tiene que ser movida por el agradecimiento, ya que este es le prueba irrefutable de que hemos visto su amorosa mano en nuestras vidas. El escritor español Francisco de Quevedo dijo acerca de la gratitud: “El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien” Sea agradecido, agradezca a Dios alábelo, celébrelo, hónrelo eso habla muy bien de usted ante Dios.

III. ¿Cómo Celebrar? (v. 3-5) “Alabadle a son de…”

Ya sabemos donde hemos de celebrar a Dios, porque hemos de alabarlo. Ahora es importante saber ¿Cómo se celebra a Dios? En la mente de algunos se estarán diciendo: De corazón, con integridad, sin pecado, con sinceridad u honestidad, etc. Pero esta pregunta no se refiere a la actitud de adorador; eso ya lo estudiamos en la predicación: “Verdaderos Adoradores” (25 de noviembre 2007) del que suscribe este sermón. Sino a que elementos se permiten en la celebración. De antemano es importante recordar que debe hacerse con plena conciencia, con decoro, alegría, santidad y compromiso. La música es un elemento vital para la celebración a Jesús. El salmo 150 nos dice que para alabar a Dios pueden usarse los diferentes tipos de instrumentos musicales; pero en esencia nos dice es permitido usar la música jubilosa, alegre para que el pueblo alabe, celebre a Dios. No se sabe a ciencia cierta el origen de la música, aunque lo que si se sabe es que desde la antigüedad, la música ha sido identificada con las manifestaciones religiosas. Los sumerios y los egipcios consideraban a la expresión musical muy importante para la fe. Había cantores en los servicios religiosos de sus templos, había escuelas que los preparaban para tal fin. En una inscripción que data de 2400 años a.C. dice acerca de la música religiosa:

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“La música llena los patios de los templos con alegría, ahuyenta la tristeza de la ciudad. Calma las pasiones y termina con el llanto”

Para los egipcios todos los instrumentos musicales eran considerados aptos para el servicio espiritual. El pueblo hebreo no escapo a la influencia de la música. Jubal es el primer músico mencionado en la Biblia (Gn. 4: 21) aunque la música en la adoración hebrea no tuvo mucho desarrollo, si se puede decir que estaba presente. Fue hasta el reinado de David cuando la música toma una nueva dimensión en la adoración. Se nos dice que había 280 hombres dedicados exclusivamente a la alabanza con música en Israel (1º Cr. 25: 7) usaban una vestimenta especial para ejercer su oficio (1º Cr. 15: 27), además de que eran instruidos adecuadamente para tocar en el servicio religioso (1º Cr. 27: 7-31) La música que se usaba era tanto vocal como instrumental; no había discriminación de instrumentos, pues se usaban desde el Sophar (cuerno de carnero) pasando por trompetas o cornos “…son de bocina” (v. 3), citaras y arpas “…salterio y arpa” (v. 3), panderos “…con pandero…” (v. 4); mandolinas y flautas “…cuerdas y flautas” (v. 4) y platillos sonoros “…címbalos resonantes” (v. 5) Había instrumentos de cuerdas, aire y percusiones; esto para algunos prejuiciosos que creen que hay grupos selectos de instrumentos para Dios; al menos el pueblo de Israel lo usaba y créame los juicios de Dios hacía los israelitas no era por los instrumentos que usaban, sino por otras cuestiones. Con el paso del tiempo el reino de dividió y el reino del norte al quedar si acceso al templo en Jerusalén ideo sus propias maneras de alabar a Dios, adoptando formas e ideas de los pueblos paganos que les rodeaban; esto llevó a que el profeta Amós censurará el uso de la música para el servicio a Dios “Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos” (Amós 5: 23) de aquí se agarran algunos grupos cristianos ultraconservadores para justificar el no usar música en sus cultos de alabanza a Dios; pero debemos entender esta expresión de Dios en su claro y exacto contexto; pues Dios no esta diciendo que la música sea mala en si misma, sino que esta refiriendo a la música que estaba haciendo específicamente el reino del norte; era música ejecutada por personas injustas, corrupta y con motivaciones equivocadas delante de Dios. Músicos, vean el enorme peso de su servicio; no se trata de rascarle y ya, sino que tiene que ver con su condición espiritual delante de Dios. Con todo el uso de la música instrumental siguió en los cultos de alabanza tanto en los tiempos de Jesús como en el resto del Nuevo Testamento (Col 3: 16)

En la historia de la iglesia el uso de la música ha sido muy importante; pues grandes virtuosos de ella crearon grandes obras para celebrar a Dios, hombres como Jhoan Sebastián Bach, Haendel, Vivaldi, Arcagelo Corelli, Joseph Haydn, etc. En el siglo XVII Benjamín Keach pastor bautista fue quien introdujo el uso de himnos en la iglesia de Inglaterra, ya que se la mayoría de las congregaciones no usaban música para sus cultos o celebraciones. En nuestros días la gran mayoría de las iglesias cristianas usan la música para embellecer y enmarcar la alabanza a Jesús. Rick Warren dice en su libro “Una Iglesia con Propósito” acerca de la música: “La música tiene una fuerza que no se puede ignorar” Y esto tiene mucho de verdad pues según los que saben y esto podemos constatarlo muchos de nosotros de que la música tiene la virtud de tocar el alma de los oyentes. Aunque tampoco debemos caer en el otro extremo de sobrevalorar el papel de la música en la celebración cristiana, ya que puede que caigamos en la misma actitud de los creyentes del reino del norte. Por lo tanto la musicofobia y/o la musicolatría son inadecuadas en la celebración a Jesús. Lo que si es permitido es el uso adecuado, bien ejecutada, equilibrada de la música, con todos los instrumentos musicales posibles; resaltando que debe hacerse con júbilo y alegría. Recuerde, no existe la música cristiana, hay letras con contenido cristiano; se puede alabar a Dios en todos los ritmos y estilos musicales existentes, eso nos lo dice el Salmo 150.

IV. ¿Quiénes deben Celebrar? (v. 6) “Todo lo que respira alabe a Jehová. Aleluya”

Ya vimos: En donde debemos celebrar a Dios, porque debemos celebrar y como debemos celebrar. Ahora descubramos quienes deben celebrar. Algunos intérpretes conocidos de música cristiana han sucumbido a extrañas maneras de interpretar esto de quienes alaban a Dios. Danilo Montero en su CD “Eres todo poderoso” en la pista 1 titulada “Todo lo que respira” dice casi al finalizar su tema lo siguiente: “Ahora es tiempo de que las percusiones declaren su alabanza a Dios”, después de escuchar al baterista ejecutar un solo, vuelve a decir: “Estos instrumentos de viento declaren gloria al Señor de la tierra y el mar” entonces se escuchan trompetas, posteriormente dice: “Ahora vamos a escuchar a esas cuerdas declarar el poderío de nuestro Dios” y se escuchan una guitarras; termina diciendo: “Esa batería con cimbalo resonante declaremos su poder”. Doris Machin en su CD “Queremos tu Gloria” en la pista 10 titulada “Pueblos todos” igualmente casi al finalizar dice: “¡Percusión profetiza y alaba la gloria del Señor!”, dice lo mismo a las cuerdas y panderos. Quiero creer que se están refiriendo a quienes ejecutan dichos instrumentos; sin embrago tengo que aceptar que no es así, los instrumentos no pueden por si mismos alabar a Dios, requieren de ser puestos en manos idóneas y entonces adornar la alabanza a Dios. El salmista hace una declaración muy reveladora, pues dice: “Todo lo que respira…” (v. 6) estas palabras suenan muy amplias, que desde luego no incluye a los objetos y que de manera superficial podríamos creer que incluye a todo ser viviente a alabar, celebrar, engrandecer, honrar a Dios. Hay comentaristas bíblicos que afirman que esto se refiere a que tanto animales como plantas y otros organismos vivos entran en esta declaración. Sin embargo no considero que ellos (animales, plantas e insectos) este consciente de su “alabanza” hacía Dios; ya que la alabanza, el reconocimiento es un acto de la voluntad y la conciencia, elementos que estos no tienen y mucho menos los objetos inanimados. La frase “Todo lo que respire alabe a Jehová” esta haciendo referencia a los exclusivamente a los seres humanos.

Estas palabras pudieran incluir a todo ser vivo, pero están dirigidas principalmente al ser humano, ya que él es el portavoz de la creación; eso nos coloca en un lugar de privilegio, en el lugar especial en el que Dios siempre nos ha tenido. Hay que recordar que el ser humano es diferente al resto de la creación; puesto que Dios lo hizo aparte y lo hizo conforme a su imagen y semejanza (Gn. 1: 26) y eso nos coloca en un lugar de privilegio. Por ese motivo alabar, celebrar, engrandecer, glorificar, exaltar a Dios es un derecho reservado a nosotros. Aunque si somos más precisos, podríamos decir que aunque todos somos invitados a alabarlo, solo aquellos que creen, que le conocen a través de Jesús hemos tenido la disposición y la bendición de poder celebrar a Dios. Me gusta más como lo traduce la Biblia Latinoamérica: “Alabe al Señor todo el que vive” (v. 6 BLA) solo en Jesús obtenemos vida en verdad; por eso los vivos en Jesús alaben al Señor.

Desafío

Lauren y Ane Purcell nos dan importantes recomendaciones para llevar acabo una celebración significativa y satisfactoria para todos. La celebración a Jesús puede y debe ser importante en nuestras vidas; para ese fin Dios nos da los Salmos para hacer de ellos nuestro manual de oración y alabanza a Él. Sólo cuando aprendemos y aplicamos esas verdades, alabar, celebrar, adorar, exaltar, magnificar a Dios resulta en una poderosa bendición, más allá de las circunstancias, las emociones y la adversidad. Hermano hoy hemos aprendido a que debemos alabar a Dios congregados, pues juntos somos el santuario de Dios; debemos alabar a Dios por las cosas buenas y grandes que ha hecho en nuestro favor. Alabémoslo con multitud de instrumentos, ritmos y estilos, incluyendo nuestras voces, con júbilo y alegría, celebremos como un domingo de resurrección. Y por último, usted esta invitado a celebrar a Dios; no los animales, los objetos y los muertos; ¡no! Usted, si respira, usted alabe al poderoso Jesús.

El pastor Gerardo González Cruz nació en México D.F. Estudio la licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia en la F.M.V.Z. de la U.N.A.M. y fue allí donde conoció al Señor Jesús a la edad de 23 años. En el año 1999 ingreso al Seminario Teológico Bautista Mexicano campus Zarco graduándose en el año 2002. Pastor en la Iglesia Bautista “Dios es Amor” en Tláhuac desde 1999 a la fecha.

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