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Las tentaciones del cristiano

Predicas Cristianas – Predicaciones Cristianas

Mateo: 4:1-11

En primer lugar hay algo que debemos fijarnos en este relato sobre las tentaciones de Jesús y es el sentido de la palabra tentar. La palabra que aquí se usa en el original es peirazein.  En español la palabra TENTAR, tiene un sentido uniforme y sistemáticamente malo. Siempre quiere decir inducir a una persona a hacer algo que no está bien, procurar seducirla al pecado, tratar de persuadirla a tomar una decisión contraria a la moral o a la Ley de Dios.

Pero peirazein tiene un elemento completamente diferente de su significado.

Quiere decir probar mucho más que tentar en nuestro sentido de la palabra.

Uno de los grandes relatos del AT., es el que nos cuenta por qué por poco evitó Abraham sacrificar a su hijo único Isaac…ahora bien este relato empezaba diciendo: “Y aconteció después de estas cosas, que tentó Dios a Abraham” (Génesis 22:1) R.V ).

Había llegado la hora ‘para la prueba suprema de la lealtad de Abraham Lo mismo que tiene que probarse el metal sometiéndolo a una presión y tensión superiores, para ser trabajado su uso, así un hombre tiene que ser probado antes de que Dios pueda usarlo para su propósito.

Recordemos que Pablo nos dice sobre ese aguijón en la carne, que tanto le preocupaba, para él, era como una tentación. Pero que si tenía que pasar esa prueba, él estaba dispuesto a ello.

Además se tiene que resaltar que cuando Israel, pone una y otra vez a prueba a Dios, la realidad, es que ellos estaban siendo probados por Dios. Salmo: 95:9Donde me tentaron vuestros padres, me probaron y vieron mi obra

Así, que tenemos una verdad edificante, lo que llamamos tentación no nos viene para hacernos pecar, sino para capacitarnos para conquistar el pecado; no para hacernos malos, sino buenos, no para debilitarnos sino para que surjamos de la prueba más fuerte.

La tentación no es un castigo por ser humanos, sino la gloria de serlo, es la prueba que sobreviene a una persona que Dios quiere usar.

Así que debemos pensar en todo este incidente, no tanto como la tentación, sino como la prueba que Jesús tuvo.

Debemos fijarnos en el lugar que tuvo lugar esta prueba. Fue en el desierto, entre Jerusalén, en la meseta central que es la espina dorsal de Palestina y el Mar Muerto, se nos describe como un área de arena amarilla, que las colinas son como montones de polvo, la piedra caliza está erosionada, deslumbra y reluce con el calor como un horno inmenso.

En ese desierto, podía estar más solo que otro lugar de Palestina, Jesús se fue allí solo, había recibido su tarea, Dios le había hablado, tenía que pensar como iba a emprender, la obra que Dios le había confiado, tenía que ver las cosas claras antes de empezar.

Puede que a menudo erremos sencillamente porque nunca hacemos lo posible para estar solos, porque hay cosas que la persona tiene que resolver a solas con su Dios, hay cosas que nunca nos pueden ayudar a ser resueltas por ese alejamiento que nos produce la lejanía de nuestro Dios.

Hay algunas consideraciones que debemos hacernos Es una de las realidades de la vida, el que después de cada gran momento, viene un momento de reacción-y una y otra vez es en la reacción- donde se oculta el peligro.

Esto fue lo que le sucedió a Elías. Con un coraje imponente, Elías se enfrentó completamente sólo y derrotó a los profetas de Baal en el monte Carmelo.

Ese fue el gran momento del valor y testimonio de este hombre de Dios. Pero la matanza de los profetas de Baal, provocó la ira de la malvada Jezabel, que se propuso acabar con Elías “Entonces tuvo miedo y se levantó y huyó para salvar la vida a Beerseba” El hombre que se había mantenido de forma intrépida frente a todos sus opositores huye ahora para salvar su vida con el terror en sus talones Había llegado el momento de la reacción

Parece ser ley de vida precisamente después que nuestro poder de resistencia ha estado en su punto más alto, se achanta, se doblega hasta lo más bajo.

El tentador escogió el momento más sutil de forma cuidadosa y de forma astuta para doblegar a Jesús.

Haremos bien en mantenernos especialmente en guardia después de que cada vez que la vida nos ha llevado a lo más alto, a las alturas, es por lo que la caída puede ser también mucho mayor.

No tenemos esto considerar como una lucha que tuvo Jesús como una experiencia externa, es una lucha que tuvo lugar en su propio corazón, mente y alma.

Es en nuestros pensamientos y deseos más íntimos como viene a nosotros el tentador.

Lanza su ataque en primer lugar en nuestra mente, es verdad que es tan real que parece que podemos ver al diablo.

El poder del diablo estriba en el hecho de que supera nuestras defensas y nos ataca desde dentro, encuentra aliados y arma para confundirnos nuestros pensamientos.

No debemos creer que Jesús derrotó de una sola vez al tentador y este no volvió a atacarle ya nunca más.

El tentador le habló otra vez a Jesús, cuando Pedro trató de disuadirlo de seguir en el camino de la cruz y nos acordamos de la palabras de recriminación hacia él “Quítate de en medio, Satanás” Mateo: 16:23, al final de su recorrido, el mismo Jesús pudo decirles a sus discípulos “Vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas”, pero nunca en la historia ha habido una lucha con la tentación como la que Jesús mantuvo en Getsemaní, con el tentador que procuraba apartarle del camino de la cruz.

Somos cada uno de nosotros también atacados, por medio de nuestros dones, la persona dotada de algún encanto tendrá la tentación de usarlo para salirse con la suya.´ La persona dotada con palabras, tendrá la tentación de recurrir a la labia.

Pero la persona con grandes dones espirituales, los tendrá siempre al servicio del prójimo, no dando tiempo al que el tentador ocupe un lugar en su vida.

No había nadie con Jesús en el desierto, cuando estaba librando esta batalla, por lo que fue Él, el que lo tuvo que contar a sus discípulos. Él también quiere decírnoslo a cada uno, porque su experiencia es única y nos sirve de ejemplo. Él recorre el velo de su propia vida, de sus luchas que tuvo, para ayudarnos en las nuestras.

© 2012. Juan A Chacón Alfaro

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Un comentario

  1. ELIAS HERNANDEZ TOLEDO

    AMEN, MUCHAS GRACIAS, HA SIDO DE BENDICION PODER LEER ESTE MENSAJE, QUE DIOS LE BENDIGA Y LE DE SABIDURIA PARA SEGUIR COMPARTIENDO LO QUE DIOS LE HA DADO. BENDICIONES DESDE MEXICO.

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