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¿Debe la iglesia cristiana enseñar el diezmo? – Capítulo 22

I Corintios 9:1-19

Pablo rehusó ejercer su “derecho” a ser sostenido

El capítulo 9 de I Corintios es muy importante para los que buscan conocer la verdad sobre el diezmo en el nuevo pacto. ¿Por qué? Porque se enfoca en el “derecho”, el “poder” o la “autoridad” (griego exousia) de los obreros evangélicos para recibir compensación. Si el diezmo fuera realmente una ley del nuevo pacto para el sostenimiento del obrero evangélico, entonces éste sería el capítulo más apropiado para descubrir esta doctrina.

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Esta carta fue escrita cerca de mediados del siglo primero, entre 20 y 30 años después del Calvario. Mientras las sinagogas judías permitieron a los cristianos tener culto con ellos en sus días de reposo sabáticos, las autoridades romanas les consideraban meramente como una rama del judaísmo. Sin embargo, los cristianos que rehusaran ser conectados con el judaísmo eran considerados una religión no autorizada (ilegal), por lo general no fueron cazados y perseguidos sino hasta que el cristianismo se convirtió en una religión ilegal alrededor del año 80 D. C. Aproximadamente hasta el año 260 D. C., la mayoría de los lugares de reunión fueron hogares, lugares abandonados, catacumbas, o cavernas – dondequiera que se pudieran reunir sin ser descubiertos por el Imperio Romano, que buscaba constantemente a los culpables de complotarse para derribarlo.

Esta información histórica es importante porque nuestro moderno marco mental quiere que pensemos en “iglesias” como conocemos y reconocemos a las iglesias actualmente, lo cual no es cierto. Excepto por las sinagogas aprobadas por el estado para los cultos judíos, los primeros cristianos no tenían anuncios en sus puertas y no tenían ningún edificio que pudieran llamar propio.

El tema del sostenimiento a tiempo completo de los ministros del evangelio se centra en el versículo 14. Aunque los teólogos y los obreros evangélicos de tiempo completo por lo general usan este texto para argumentar a favor de su sostenimiento por medio del diezmo, los historiadores de la iglesia por lo general discrepan en lo relativo al diezmo. Mi investigación reveló que los historiadores de la iglesia, sin importar su denominación, a menudo concuerdan en que es altamente improbable que los primeros líderes cristianos recibieran compensación a tiempo completo por ministrar para las iglesias. Primero, como Pablo, casi todos (si no todos) los rabinos, escribas, y abogados cristianizados habrían rehusado recibir sostenimiento total (o cualquier sostenimiento) por enseñar la palabra de Dios a causa de sus tradicionales prohibiciones judías contra ello. Como Pablo, ellos habrían insistido en sostenerse por medio de sus oficios. De la misma maneras, los ex-sacerdotes ahora cristianizados consideraban los diezmos como pertenecientes sólo a los servicios de culto puramente judíos en el templo, como se discute en mi capítulo sobre Hechos 15 y 21.

Segundo, el gobierno romano se interesaba en saber la situación ocupacional de sus ciudadanos para calcular los impuestos e identificar a los revolucionarios. El gobierno habría mirado con sospecha a cualquier persona sin un oficio legal evidente y que no pareciera ser mendigo. Uno no podía decirles a los empadronadores romanos que su sustento procedía de los miembros de las iglesias cristianas. ¡Tenía que tener un oficio legítimo y evidente para evitar que sospecharan de él y lo encarcelaran!

La Lion Enciclopedia of the Bible: “Es improbable que alguna forma de gremio se formase bastante temprano, especialmente en las ciudades, donde las diferentes ocupaciones parecen haber tenido sus calles especiales. La Biblia menciona la calle de los carpinteros, la de los porteros, la de los orfebres, y la de los perfumeros”. … “En los tiempos del Nuevo Testamento, eran bien conocidos los gremios de comerciantes en el Imperio Romano. Pero debían tener una licencia para que el gobierno pudiese estar seguro de que no eran simplemente un disfraz para actividades políticas indeseables” (81).

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¿Qué tiene que ver esta discusión con el diezmo? ¡Mucho! Primero, la Escritura no registra ningunos diezmos después del Calvario para sostener un clero de tiempo completo. Segundo, si hubiese existido tal sostenimiento a tiempo completo, las autoridades romanas habrían arrestado a estas personas por practicar una religión sin licencia (ilegal). De hecho, muchos fueron arrestados y ejecutados después del año 80 D. C. por practicar una religión ilegal y por defender la fe. Tercero, aunque Cipriano (año 250 D. C.) usó libremente la palabra “diezmo” y defendió el diezmo sin éxito, lo hizo como fuerte discípulo de Tertuliano, el gran asceta. Cipriano había renunciado a sus posesiones mundanas cuando se había bautizado, y era extremadamente estricto sobre compartir todos los diezmos y las ofrendas con los pobres. Cuarto, ninguno de los padres de la iglesia dice que el diezmo exacto se usó para sostener un ministerio de tiempo completo. Quinto, el diezmo no se impuso obligatoriamente como ley de la iglesia durante más de 700 años después del Calvario. Hasta Cipriano dijo también que los obispos recibían emolumentos según su dignidad y mérito.

1 Tes. 2:9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios.
2 Tes. 3:8 Ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros.

Hechos 20:34 Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.
El capítulo 9 de 1 Corintios es un buen ejemplo de la discusión anterior. Mientras trabajaba en su oficio como fabricante de tiendas (Hechos 18:3) y recibía ayuda ocasional de otras iglesias, Pablo llegó a la peleona iglesia de Corinto.

9:1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?
9:2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

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Inmediatamente, Pablo y sus acompañantes fueron cuestionados por su falta de credenciales. Habiendo sido enviado desde Antioquia en vez de Jerusalén, él y Bernabé habían recogido a otros ayudantes, como Timoteo y Tito. Es evidente que la cuestión de las credenciales no se resolvió porque se menciona nuevamente en el capítulo 3 de 2 Corintios. “¿No soy libre?”, como explicó más tarde, se refiere a su libertad de aceptar o rechazar cualquier compensación por su trabajo en el ministerio, especialmente como apóstol que había visto al Señor.

9:3 Contra los que me acusan, esta es mi defensa:
9:4 ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?
9:5 ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, Cefas?
9:6 ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?

Parece que Pablo estaba respondiendo a falsas acusaciones de que quería recibir suficiente sostenimiento para dejar de trabajar para ganarse la vida y vivir mayormente de la iglesia para su sostenimiento. Es evidente que algunos de los apóstoles de la iglesia de Jerusalén habían recibido algún sostenimiento por sus esfuerzos en la misión. En los versículos 3-6, Pablo estaba meramente afirmando (no pidiendo) su privilegio igual, o su derecho, del mismo modo que los demás tenían sus derechos (que él habría rehusado).

9:7 ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?
9:8 ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?
9:9 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla [Deut. 25:4]. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,
9:10 o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.
9:11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

En los versículos 7 al 13, Pablo argumenta que las vocaciones compensan a sus obreros a través de principios que gobiernan esa particular vocación. El soldado recibe un pequeño salario y recibe los despojos de la guerra. El viñador come de las uvas que cultiva. El criador de rebaños bebe leche de su rebaño. Al buey que trilla grano se le permite comer del grano mientras trilla.

9:12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? PERO no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

Habiendo establecido su derecho a recibir sostenimiento por su ministerio del evangelio, Pablo entonces concluye con su gran “pero” lo que tan a menudo es ignorado por los que insisten que los obreros evangélicos deben esperar sostenimiento a tiempo completo por medio de los diezmos o de alguna otra forma. Para Pablo, por lo menos, la libertad para predicar el evangelio sin estorbos estaba por encima de su derecho a esperar sostenimiento a tiempo completo.

Con este texto en mente, comenté en uno de mis artículos que “Pablo prefería trabajar para ganarse la vida que aceptar sostenimiento a tiempo completo”. Alguien comentó: “Yo creía que Pablo prefería predicar el evangelio a tiempo completo”. Yo me mantengo en mi afirmación. ¡Bajo esas circunstancias, Pablo NO “prefería” predicar a tiempo completo! ¡Simplemente, su mundo no ofrecía esa alternativa! Primero, habría tenido que registrarse en el padrón romano con alguna clase de ocupación legal. Segundo, habiendo sido un rabino judío, Pablo habría considerado pecado aceptar dinero por enseñar la palabra de Dios. Pablo sólo aceptaba dinero porque era pobre, no porque era ministro del evangelio. Tercero (y para el contexto), Pablo no quería “estorbar” el evangelio al recibir sostenimiento de otros si tal sostenimiento podía ser usado contra él de manera calumniosa. Aceptar sostenimiento de cualquier persona en la iglesia de Corinto habría comprometido su ministerio allí.

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Acerca Dr. Russell Earl Kelly

Cristiano teólogo, apologista, autor, orador y blogger. Teólogo, apologista, autor, orador y blogger. Escritor de libros teológicos. Dr. Russell es más conocido por la evangelización y el debate de porqué el diezmo de 10% a la iglesia no es una obligación cristiana.

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