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¡No pactes con la Apostasía!

Predicas Cristianas | Estudios Biblicos

Yo creo que para nosotros, como creyentes, es evidente lo que está aconteciendo hoy en día en el Cristianismo. Podemos observar cómo a nuestro alrededor aparecen y crecen todo tipo de cultos y sectas proclamando el nombre de cristianos, pero que en realidad no lo son. Éstas llamadas asambleas cristianas, usan ciertos métodos, cautivando personas hacia sí, grandes multitudes a las que inducen a que vayan detrás de sus disoluciones.

He notado por varios medios, como la televisión, o la radio, como estos grupos o sectas tienen su base puesta en la prosperidad; en el dinero; en los bienes materiales; en el positivismo mental, de declarar con tu boca las bendiciones materiales para que se materialicen en tu vida. Casi la palabra “arrepentimiento” no se halla en su vocabulario, ¡No se halla en ellos! ¡Están comprometiendo la verdad del evangelio a ser blasfemada! ¡Están desmembrando el evangelio!

Sé que no es imperceptible tampoco para ustedes la cantidad de miembros que engruesan estas “Mega congregaciones”, y es que quizás no hay nada de malo en que una asamblea ensanche su tamaño, pero si para esto se tiene que desdeñar el verdadero evangelio, si para esto se tiene que buscar el contentar y agradar a la gente, allí sí, hemos llegado al punto de la perversidad. A continuación, yendo a la palabra de Dios, veremos muy de cerca este asunto:

2 Timoteo 3:1-5También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita

El Apóstol Pablo al momento de escribir esta carta a Timoteo, se encontraba privado de su libertad, él se hallaba en un calabozo frío y apunto de enfrentar la muerte, por la predicación del evangelio. A causa del fuerte seguimiento que tenían en ese tiempo los cristianos, el apóstol Pablo sabía que muy pronto se realizaría su ejecución, tal y como lo menciona la palabra de Dios 2 Timoteo 4:6, que dice “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.”

Al estudiar esta segunda carta de Pablo, notamos que él tenía tres propósitos primordiales que encargarle a Timoteo. Inició con instarle a Timoteo que mantuviera su fe, resistiendo toda oposición que le acaecería al guardar su testimonio, como lo expresan las Escrituras en 2 Timoteo 1:7-8: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios.” Continuó encargándole que se mantuviera en la doctrina en este mundo de creciente herejía, como lo demuestran la palabra de Dios en 2 Timoteo 1:13-14: “Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y amor que es en Cristo Jesús. 14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.” Y por último, Pablo le exhortó a esforzarse en todo momento y no permitir que el desánimo anidara en su vida, como nos lo enseña la Santa Palabra en 2 Timoteo 2:1-2 al leer “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” Pablo instó con vehemencia estas cosas en Timoteo, en vista de su pronta muerte, para que su ministerio quedase ininterrumpido.

El apóstol Pablo, guiado por el Espíritu Santo, encargó a Timoteo la continuación de la obra de Dios: “… cumple tu ministerio” 2 Timoteo 4:5d. Alguien quizás preguntará: -¿Cuál es la suprema importancia de tener siempre en mente estas cosas? La importancia de estas cosas, radica en que como creyentes, hemos recibido este llamado, ¿todos?, sí ¡todos! Cada hijo de Dios ha tenido este llamado de Él, tenemos la comisión de continuar obrando para el reino de nuestro Dios. Cada creyente es llamado a mantenerse en la doctrina verdadera a preservarla de todo error, soportando padecimientos de toda clase como un buen soldado. Estas cosas deben siempre reposar en nuestras mentes.

Cuando fue quitada la venda que cubría nuestros ojos, pudimos observar con una nueva luz, sin que pasara desapercibida la descripción tan exacta que Pablo hace en referencia a muchos, hoy en día. Me aventuraría a decir que los que hoy nos reunimos aquí, conocemos a alguien que se describe textualmente como lo indican los versículos escritos por Pablo. Personas que fingen ser alguien diferente, a las que normalmente son, como leemos “que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella.” La hipocresía es algo de lo que está infectado el mundo. Infectado de personas que disimulan ser una cosa, pero que en realidad son otras. Pero desafortunadamente, esto no solamente es algo que ocurre en los inconversos. Puesto que la hipocresía es algo que también ha ingresado a nuestras filas, al cuerpo de Cristo.

Es evidente, ya que es común hallar personas que profesan cristiandad, que expresan ser seguidores de Cristo, pero que en realidad se hallan muy, pero muy lejos de Dios. Proclamando doctrinas que a simple vista parecen verdaderas, pero la única verdad es que son doctrinas de demonios. Clara advertencia nos deja nuestro Señor Jesús en Marcos 13:22-23 al leer “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos. 23 Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes.”

Como lo he mencionado reiteradas veces, muchas personas que habitan este mundo simulan ser personas que en realidad no lo son, fingen ser de Dios, pero no lo son. Personas que usan disfraces de ovejas, siendo verdaderos lobos, atrevidos y tercos en la maldad, que obran en contra de Dios, entorpeciendo la verdad. Como nos muestran las Escrituras en Mateo 7:15: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.” Este es un buen momento para llegar a ustedes con una aclaración. Al hablarles acerca del discernimiento, no estoy queriendo decir que nuestro llamamiento es a juzgar y a condenar. El condenar no es nuestro oficio, verdaderamente no somos digno de ello. El juez justo es uno solo, notemos este versículo Hebreos 12:23: “a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos.” Lo que trato de enseñarles con la palabra de Dios es que no podemos confiarnos de todo aquel que pretenda hablar en el nombre de Dios, pues bien nos guían las Escrituras: “…levantaran falsos profetas”.

Existen maneras, como las dos que voy a mencionar, por las que cada creyente pueda discernir entre un lobo con disfraz de oveja, y un genuino hijo de Dios. Una de las maneras por la cual podemos discernir y evitar ser falseados y engañados, es que, confirmemos con las Escrituras todo lo que escuchemos. Como lo indica Gálatas 1:8 al leer “Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema.” Otra, es abrir los ojos con cuidado para ver el fruto producido por dicha persona. Cosa que leemos en Mateo 7:20: “Así que, por sus frutos los conoceréis.” Dicho de otra manera, aunque la impresión que deje una persona, grupo o asamblea, sea aparentemente buena, debemos estar preparando nuestros oídos para oír la voz de nuestro amado Dios. Quizás alguien menciona, que esto podría ser una desventaja, pero ciertamente no lo es, debemos estar receptivos a la voz de Dios, pues él ha prometido responder a nuestro clamor, Él es fiel y nos revelará las cosas que tenemos que saber. Como se expresa claramente en Lucas 12:3: “Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.”

Así que hermanos, dispongamos nuestro corazón, para recibir de Dios la revelación necesaria de las cosas, estemos atentos a su palabra. Y estar dispuestos llevar a la acción todo lo que escuchemos de nuestro Dios. ¡Debemos escuchar! ¡Escuchar su palabra! Ya que al escuchar y guardar su palabra en nuestros corazones viviremos en santidad (Salmos 119:9). Escuchemos a Dios, para vivir conforme a su voluntad. ¡Conozcamos a Dios! Y esto lo lograremos únicamente a través de las Escrituras, ¡pasa el tiempo con el Señor en su palabra! ¿Por qué menciono esto? Porque como hijos verdaderos de Dios, no fuimos llamados a participar en las disoluciones de este mundo, ni a involucrarnos en esas doctrinas de demonios. El Señor nos revela en su palabra Romanos 12:2: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Esto es de vital importancia, ya que no debemos dejar que el mundo nos moldee en su sistema, sino más bien, que sea Dios que nos moldee como barro en sus manos. ¡Hermanos! ¡No asintamos, el sistema de este mundo! El positivismo mental no materializará nada en tu vida, una vida de santidad abrirá los cielos, los cuales se derramarán sobre ti. El positivismo mental no te quitará los pecados de encima, Cristo si lo hará. Hermanos, el dinero no te llevará a Dios, el arrepentimiento y la fe si harán. ¡Hermanos no busquen estas cosas, no pongan sus miradas en ellas! Más que dice la palabra de Dios en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

En Juan 8:32 el Señor nos dice: “Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libre.” Y la verdad es esta: “el arrepentimiento y el perdón son inherentes”, no tendrás perdón, sino te arrepientes. Veamos la Palabra de Dios en Romanos 2:5: “Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.”, notemos también en Hechos 8:20 al leer “Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.” Y esto no dice claramente que no hay dinero que pueda comprar a Dios. ¡Hermanos levántense, no seamos copartícipes de enseñanzas destructoras! ¡Hermanos, a éstos eviten! Dejémonos ser guiados por el Espíritu Santo, quien nos guiará a toda verdad. Si no dejamos que Dios nos guie seremos fácilmente enredados en sus trampas. ¡Que no nos guíen nuestros pensamientos, ni nuestros sentimientos! Hermanos que nos enseña Jeremías 17:9: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” La palabra de Dios nos dice que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu Santo, ésa es la manera como debemos conducirnos, ya que nosotros podríamos ser engañados fácilmente sin su guía, pero Dios no puede ser engañando, como nos lo expresa Gálatas 6:7: al leer “No os engañéis; Dios no puede ser burlado…”, y si Dios no puede ser engañado y Él mora en ti, y tu aceptas su guía, ¡Hermano en base a la palabra de Dios, No serás engañado!

Para concluir. Debemos evadir a cada persona que se disfrace para confundirnos. Tampoco debemos convenir con el sistema que se rige en este mundo. Además, debemos mirar hacia nuestras vidas y examinarnos, no sea que nuestros frutos no estén agradando a Dios, no sea que nuestra vida no esté dando ningún testimonio que glorifique a Cristo. De una manera profética Pablo escribió: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.”

Hermanos, estos es literalmente lo que estamos viviendo en nuestros tiempos. En esta era el enemigo ha acrecentado su ofensiva sin tregua en contra del cuerpo de Cristo, él quiere alejarnos de la presencia de Dios, pues sabe que así estaremos indefensos ante sus artimañas. Debemos ser fiel y someternos a Dios, para gozar siempre de la presencia y protección del Señor. Les reitero nuevamente las palabras de mi Señor Jesús en Marcos 13:22: al leer “Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, aun a los escogidos.” Seamos sobrios y velemos no descuidemos ni permitamos que el enemigo gane terreno. No participemos en las obras que desagradan a Dios. No nos dejemos moldear por este mundo, más antes ¡a éstos evitemos!

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