Recordando el camino andado

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Texto Biblico: Deuteronomio 8:1-10

 INTRODUCCIÓN

La palabra “cuaresma” y “cuarentena” tienen un origen común. Ambas vienen del número cuarenta. Por tratarse de un aislamiento, su referencia histórica más cercana sería con los cuarenta días que Jesús se aisló en ayuno y oración antes de dedicarse al ministerio. De esta manera el número “cuarenta” en la Biblia casi siempre se asocia con alguna prueba.

Desde el mismo Génesis nos encontramos que Dios destruyó la humanidad con un diluvio que duró cuarenta días y cuarenta noches (Génesis 7:12). La vida de Moisés es marcada por cuarenta años en Egipto, cuarenta años en el desierto y cuarenta años dirigiendo a Israel a través del desierto (Deuteronomio 9:9-11).

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Los espías que fueron a explorar la tierra prometida duraron cuarenta días (Números 13:25). Elías duró cuarenta días caminando hasta el monte Horeb (1 Reyes 19:8) y el último que tenemos en el Nuevo Testamento tiene que ver con los cuarenta días que Jesús estuvo apareciendo después de la resurrección (Hechos 1:3).

En nuestro mensaje de hoy nos encontramos con el resumen del pueblo de Israel después que salió de Egipto. La oración distintiva de este pasaje la encontramos en el vers. 2. Israel pasó una “cuarentena” en el desierto. Fue un total aislamiento hasta que llegaron a Canaán. Por supuesto que muchos de ellos murieron. De hecho, se nos dice que toda aquella generación que salió de Egipto pereció.

Cuando Moisés nos da este resumen del “camino andado” ya habían salido de los cuarenta años en el desierto. La prueba fue muy dura. La generación que nacería en la tierra prometida se le contaría lo que vivieron sus padres en aquella larga travesía.

Y aquí hay un cierto paralelismo en lo que le pasó a Israel y los muertos que se quedaron en el desierto con la experiencia que estamos viviendo con la pandemia del coronavirus. Sin embargo, lo que es distintivo de este pasaje no es la prueba en si, sino la intervención de Dios, proveyendo, guiando y cuidando a un pueblo rebelde sin que su amor se apartara de ellos.

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En lo personal, lo que más observo de las pruebas es cómo Dios se mueve en medio de ellas con su soberanía, permitiendo que todo suceda con un especial propósito. Qué debe recordar el creyente del camino andado.

I. QUE DIOS NOS PRUEBA PARA CONOCER NUESTRO CAMINO

a. Aflicciones y pruebas vers. 3b.

Israel duró cuatrocientos años viviendo como un pueblo esclavo en Egipto. Esto hizo de ellos una nación sumisa y dependiente. Como quiera que haya sido su condición se acostumbraron al estilo de vida de aquel país pagano, pero también a tener un sustento seguro que fue anhelado por ellos cuando estando en el desierto se quejaron contra Moisés y contra Dios, diciendo: Nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, de los pepinos, de los melones, los puerros, las cebollas y los ajos” (Números 11:5).

Por supuesto que en el desierto no tenían esas exquisiteces. Ellos fueron llevados a ese lugar para ser probados en su fidelidad. El asunto es que, si Dios va a formar a un pueblo santo y celoso de buenas obras, tiene que pasarlo por el desierto para que allí deje su vida vieja y aprenda a depender de Dios, para que recuerde que no solo de pan vivirá el hombre vers. 3.

Debemos saber que las pruebas tienen el propósito de prepararnos para mejores tiempos. Israel tuvo que comer la comida del cielo antes de comer la comida de su nueva tierra. En el camino recorrido nos damos cuenta de que las pruebas sirvieron para ser mejores siervos. En esto si debemos recordar el pasado.

b. Un corazón examinado vers. 3c.

La expresión “para saber lo que había en tu corazón” nos hace pensar cuan interesado está Dios en conocer las verdaderas intensiones de nuestro servicio a él y a su obra. Por supuesto que Dios conoce anticipadamente qué es lo que hay en nuestros corazones. En el caso de Israel, Dios quiso probar la obediencia o desobediencia de ellos en un momento tan importante de su historia.

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Fueron llevados al desierto donde no tenían otra alternativa, o confiaban en Dios o murmuraban contra él. Esto es muy significativo. Todos nosotros hemos sido llevados algún desierto, así como nuestro Señor también lo fue. Y es allí donde Dios obra para examinar el camino en que hemos andado.

Si él permitió alguna aflicción en el pasado, su único fin fue examinar lo que había en nuestros corazones. Necesitamos pensar detenidamente en la importancia que tiene esta acción divina. El camino por recorrer demanda de un corazón examinado.

No podemos servir al Señor con un corazón dividido. David pedía a Dios que examinara su corazón (Salmos 139:23, 24) y su hijo Salomón nos dice que sobre toda guarda guardemos el corazón (Proverbios 4:23). Las pruebas que Dios nos permite son como el “estetoscopio” para examinar el corazón.

II. QUE DIOS PROVEE PARA SOSTENERNOS EN EL CAMINO

a. La comida que no conocías vers. 3.

El camino que el Señor nos ha permitido andar ha estado lleno de su providencia y de su gracia con los que nos ha guardado y cuidado hasta hoy. Un ejemplo de eso fue la forma milagrosa cómo sostuvo a su pueblo por cuarenta años en el duro desierto.

Es cierto que él mismo sometió a su pueblo a hambre, pero eso era un medio correctivo. El texto nos dice que les sostuvo con el maná del cielo. Esto es muy alentador. Dios no mandó caravanas de Egipto llenas de la comida que ellos tanto amaban.

Les mandó el maná, la comida que tenía los nutrientes básicos para sostenerlos en tan duras condiciones. Mis hermanos, cuando tenemos que recordar el camino recorrido, una sola cosa queda clara: Dios ha sido fiel en sostenernos. Sus despensas celestiales jamás se han agotado. Su provisión es fresca cada mañana como lo son sus misericordias.

De esta manera, la provisión divina del pasado es garantía de la provisión en el futuro. El Dios que sostuvo en el desierto con mayor razón sostendrá en la tierra que “fluye leche y miel”. Y la promesa del sostenimiento para el futuro es tan segura que Dios anticipa la abundancia que vendrá después (verss. 7-10). En todas las etapas de la vida hay una provisión segura.

b. El vestido que nunca se envejeció vers. 4.

Si bien es cierto que los israelitas llevaron varias mudas de ropa y de calzado al salir de Egipto, lo cierto es que al final todo aquello se acabaría. Aun las mejores ropas se deterioran con el tiempo. Pero una de las cosas que sabe un hijo de Dios es que su capacidad para sostener y cuidar a sus hijos en todas las circunstancias.

Acerca Julio Ruiz

Pastor en Virginia en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Otros 9 años los dedicó a pastorear en Vancouver, Canadá y los últimos 9 años en Columbia Baptist Church en su ministerio hispano, donde estuvo hasta agosto del (2015). A partir de octubre del mismo año (2015) comenzó una nueva obra que llegó a constituirse en iglesia el 22 de mayo de 2016 bajo el nombre de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia. El pastor Julio es Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá. Además de haber sido presidente de la convención bautista venezolana en tres ocasiones, también fue profesor del seminario teológico bautista. El pastor Julio por espacio de unos 18 años publica sus sermones y artículos por estos medios. Es casado con Carmen Almera Ruiz y tiene tres hijas y una nieta: Laura, Oly, Sara e Isabella. Si usted quiere comunicarse con el pastor Julio, llámelo al (571) 251-6590.

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Un comentario

  1. Graciad por sus aportes al ministerio evangelistico.

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