La sanidad que Dios dio a su pueblo

Predicas Cristianas

Prédica de Hoy: La sanidad que Dios dio a su pueblo

Texto Bíblico Principal: Cuando descendió Jesús del Monte le seguía mucha gente y aquí viene un leproso y se postró ante él diciendo señor, si quieres puedes limpiarme.» (Mateo 8:1-6)

Introducción

Jesús, extendió la mano y le tocó diciendo quiero se limpió y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo mira, no lo digas a nadie. Si nos ve, muéstrate al sacerdote y presenta las ofrendas que ordeno Moisés para testimonio a ellos, la voluntad de Dios es sanar a sus hijos en Mateo podemos ver cómo, él Señor Jesús sanaba a miles de multitudes.

La historia del leproso cuenta que él se postró ante el Señor y le pregunto ¿si quieres puedes limpiarme? En forma de pregunta le dice a Jesús y Jesús le extendió su mano y lo toco y le dijo “Quiero”, que hermosa respuesta.

Lo toco y al instante la lepra se le quitó. Eso quiere decir que en todo momento él Señor está dispuesto a sanarnos, él quiere sanarnos, él quiere limpiarnos, Siempre a querido.

No dudemos de lo que Dios hace o lo que hará. Hoy los quiero invitar a que miremos algunos pasos para ofrecer la sanidad al pueblo de Dios, que viven con enfermedades años tras años, enseñarles que él Señor quiere sanar, que lo hizo allí en la cruz del Calvario recuérdame 39 azotes que le dieron, son las mismas 39 enfermedades clasificada. Ahora somos limpios, somos sanos, Aleluya.

I. Tres pasos para llevar la palabra de Dios de Sanidad

Los pasos que vamos a ver a continuación nos van a dar la guía de lo que él Señor tiene para nosotros y para su pueblo recordemos que es la voluntad de Dios sanar a todos. Pablo predico sobre la salvación y la sanidad, la palabra la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios

a. Para la sanidad es necesario enseñar

Es uno de los primeros pasos qué él Señor nos da para ofrecer la sanidad. Mateo 8:14-17 nos enseña que Jesús va a la casa de Pedro y la suegra se encontraba postrada en cama por causa de la fiebre y Jesús coloco su mano y la fiebre la dejo y ella se levantó y le servía.

Jesús él grande, él sanador, él que limpia sin ninguna condición. Mateo 9:35-38 nos enseña que Jesús recorría todas las ciudades enseñando y predicando en las ciudades el evangelio del rey. Pero lo más tremendo es que sanaba toda enfermedad y toda dolencia el pueblo. Jesús nos enseña a estar compartiendo la palabra, enseñando su evangelio.

Puedo contar que yo soy un testimonio de sanidad grande que él hizo conmigo, le creí y lo confesé, y ahora soy una mujer sana por la sangre de Dios.

b.  Para la sanidad es necesario predicar

Predicar la palabra de Dios es importante. Dios llena nuestra boca, para hablar de su verdad. Mateo 9:35-38 nos enseña que Jesús está predicando el evangelio del reino.

Él estaba con mucha gente y dice que multitudes le seguían, escuchando su verdad. Cada palabra inspirada por Dios. Es importante tener conocimiento de la Palabra de Dios para poderla compartir y predicar de ella. Recordemos que predicar es también vivirla, sentirla, reflejarla con cada acción.

Y es ahí donde podemos entrar a caminar y a vivir en unión con él amado.

c. Sanar

Lo último, es sanar. Cuando Jesús caminaba el sanaba, el predicaba y el enseñaba. Algunos ejemplos encontrados en la biblia, la suegra de Pedro, él leproso, con multitudes, al siervo de un centurión, a la mujer de flujo de sangre, a la hija de Jairo, entre otros. Jesús tenía muy claro para que estaba en la tierra, él impartía de su poder, para su pueblo.

Entonces recordemos los tres pasos para ofrecer la sanidad, que Dios dio el pueblo para sanidad. Es importante enseñar, predicar de su palabra. Dijo Jesús, ustedes harán mayores cosas (Juan 14:12), declarando el poder del nombre del Señor Jesús

Nuevamente le recuerdo que la fe es muy importante para recibir la salvación. Pero lo más importante es poder llevar esa salvación a los que los necesitan como lo hizo Pedro, «…de lo que tengo te doy…» (Hechos 3:6)

Conclusiones

Los invito a que hablen de la sanidad de Dios que regalo a su pueblo. No callemos nuestra boca, compartamos de esa gran heredad. Ustedes ya fueron un ejemplo vivo de sanación.

Ahora es importante que lleven la palabra de sanación al pueblo que necesitan, que lo esperan, que lo anhelaban. A a las personas que tienen su corazón cerrado que no encuentran salida.

Prediquen, enseñe y sanen bajo la autoridad y el poder del nombre del Señor, y recuerden que: «la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.» (Romanos 10:17). 

Redactado por Y.S. Parra Mora para el uso exclusivo de Central de Sermones.

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