Fe poderosa - Estudio Bíblico

Escrito por Ricardo Ulloa Vargas. Publicado en Estudios Bíblicos

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Introducción: Una visión balanceada

Lección 1: La historia de la fe
Lección 2: El don de fe
Lección 3: La decisión de la fe
Lección 4: La fe y la sanidad
Lección 5: La fe y los milagros
Lección 6: La fe y el sufrimiento
Lección 7: La fe salvadora
Lección 8: El lenguaje de la fe
Lección 9: La fe y la restauración
Lección 10: El padre de la fe

Introducción:

Una visión balanceada

Todo creyente sabe lo que significa luchar con la fe. ¿Tengo suficiente confianza en Dios? ¿Se hubiera sanado si yo hubiera confiado más en Dios? ¿No me ascendieron porque me faltó fe? Si realmente confío en Dios, ¿por qué tengo estos pensamientos inclementes? Si mi fe es firme, Si actúo con fe, ¿no tendrían que aceptar a Cristo como su Salvador todas las personas a quienes testifico?

Tal vez el apóstol Pablo se refería a este conflicto cuando usó la frase: «La buena batalla de la fe» (1ª Timoteo 6.12). Para él, la batalla por la fe no estaba limitada al ministerio. Aunque las iglesias pioneras de Asia deben haber tenido muchos conflictos con la fe, la «buena batalla» de Pablo se refiere más a su relación total con el Señor Jesús. Pablo admite que la fe ha sido una batalla, una buena batalla, cuando en los últimos momentos de su vida escribió desde la prisión, consciente de que podrían ejecutarlo en cualquier momento.

Quizá para nosotros sea un paso gigantesco aceptar el hecho de que existe algo llamado «buena batalla». La presente cultura no cree que haya mucho por lo que valga la pena luchar. Sin embargo, sí lo hay: la fe.

¿Por qué molestarse en luchar por la fe? ¿Por qué la batalla por la fe es una buena batalla?

Porque:

• Cualquier cosa que se haga sin fe nunca va a agradar a Dios (Hebreos 11.6).

• La gracia se alcanza sólo por fe (Efesios 2.8).

• Todos poseemos la capacidad de tener fe (Romanos 12.3).

• La fe es uno de los dones del Espíritu Santo (1ª Corintios 12.7–11).

• Nada es imposible cuando se tiene fe, aunque sea tan pequeña como una semilla de mostaza (Mateo 17.14–21).

La batalla por la fe es una buena batalla.

La Biblia es clara en su enseñanza acerca del poder de la fe. Sin embargo, muchos creyentes están confundidos respecto a ella. Esta confusión se debe en parte al papel que desempeñan los diferentes ministerios de «fe». Algunos ministran con efectividad, mientras que otros parecen utilizar la fe de tal manera que hacen al hombre amo de su destino, en vez de reconocer a Dios como el Señor Soberano.

Pero aunque no existieran enseñanzas y maestros polémicos, aún habría lucha en el campo de la fe. ¿Por qué? Porque, corriendo el riesgo de ser muy simplista, la fe tiene un enemigo. En realidad nuestra fe tiene dos enemigos: Nosotros mismo y Satanás.

Satanás emplea muchas estratagemas en su ataque sobre nuestra vida. Pero tal vez le sorprenda saber que el enfoque de su ataque está dirigido casi exclusivamente a nuestra fe. Él sabe muy bien que si puede quitarle la efectividad a su fe, usted será ineficaz. Quiere derrocar su fe (lea 2ª Timoteo 2.18).

Satanás no será el causante de toda su lucha por la fe. Parte de ella será por su propia «naturaleza» humana. La fe requiere oír, tomar decisiones, arrepentirse y aprender. Estos son retos en los que no interviene el diablo. Como él sabe cuán difícil puede ser la «buena batalla de la fe», procura influir con sus mentiras en nosotros.

Se nos puede engañar fácilmente, y como Satanás es ingenioso, resulta decisivo que asimilemos la Palabra de Dios para el cultivo, crecimiento y evaluación de nuestra fe. Nuestra fe se vivifica por medio de su Palabra (Romanos 10.17), y con ella peleamos contra el enemigo (Efesios 6.17).

Durante este estudio de la Palabra de Dios, nos haremos muchas preguntas importantes sobre la fe:

• ¿Puedo pedirle a Dios cualquier cosa, y mientras tenga la fe correcta, obtener lo que pido? • Si creo, ¿puedo estar seguro de que mis hijos serán salvos? • ¿Puede garantizarme la fe que no sufriré dolor o enfermedades? • ¿Existe alguna posibilidad de que mi falta de fe provoque la ira de Dios?

Llegar a tener «plena certidumbre de fe» es algo por lo que vale la pena luchar la buena batalla de la fe. Busquemos el camino de la fe de acuerdo con la Palabra de Dios.

Lección 1 La historia de la fe

Hace poco alguien dijo que el mundo necesita desesperadamente héroes. En lo que respecta a la fe, abundan. En cada época, la iglesia los ha tenido y han sido debidamente honrados. Sin embargo, la historia más emocionante de héroes de la fe se encuentra en Hebreos 11. Al comenzar el estudio de la historia de la fe, hagamos una pausa aquí y leamos todo ese capítulo bíblico, concluyendo con Hebreos 12.1–2. ¿Ha notado que aparecen juntos tanto quienes experimentaron gran victoria como los que vivieron su fe sin disfrutar jamás de una? Leamos Hebreos 11.33–34 otra vez. ¿Para qué los capacitó la fe? ................................... Para ser victoriosos

Ahora, leamos otra vez la segunda oración en Hebreos 11.35–38. ¿Qué es lo que la fe les permitió hacer a estos héroes?

RIQUEZA LITERARIA

1ª Juan 5.4 «Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe». Una pregunta sensata acerca de la «fe» es: ¿Cuándo se es ganador? ¿Cuándo es uno victorioso? Nuestra sociedad sugiere que la experiencia de victoria sólo puede ser verdadera cuando usted tiene aquello que quiere cuando lo quiere. Sin embargo la Biblia nos enseña que usted gana no cuando usted consigue lo que quiere, sino en el momento en que cree. Si estoy rodeado de problemas, no gano cuando encuentro la solución, sino en el momento en que creo que Dios me sustentará durante los tiempos difíciles o más allá. Si estoy enfermo, triunfo sobre la enfermedad no en el momento en que encuentro sanidad sino cuando confío en las promesas de Dios, que confirman a Jesucristo como Sanador vivo y real para mí. Si me encuentro en pobreza, gano en el momento en que creo en lo que Dios ha dicho acerca de mi situación económica. Tú y yo somos más que vencedores a partir del momento en que ponemos nuestra fe en el Hijo de Dios, y en lo que nos dice su Palabra.

En 1ª Juan 5.4, la palabra «vence» aparece dos veces, y victoria, sólo una. Lo verdadero y fundamental es esto: Cuando depositamos nuestra fe en el Hijo de Dios (cuando hemos nacido en Dios) nuestra fe nos transforma en un vencedor y nos da una victoria que nadie nos puede quitar.

HÉROES DE LA FE

Utilicemos nuestra Biblia para contestar las preguntas que a continuación se encuentran sobre los héroes de la fe que aparecen en Hebreos 11. Al contestarlas tomemos en cuenta los principios para una fe efectiva y práctica según aparecen en ese texto. ¿Cuál es el primer héroe de la fe que menciona este capítulo? ¿Qué es lo que hace por fe? (v. 4). ................................. Abel, ofrece a dios un sacrificio más excelente

¿Qué le pasó a Enoc? ¿Cómo consiguió agradar a Dios? (v. 5). Enoc no murió y agradó a Dios por su testimonio

RIQUEZA LITERARIA

Según Hebreos 11.6, la fe que le interesa a Dios hace tres cosas:

• La fe agradable busca a Dios: «Es galardonador de los que le buscan». Buscar, como se usa aquí, significa investigar, anhelar, o demandar. Es una promesa apremiante. No se trata de molestar a Dios. Jesús mismo enseñó dos parábolas que celebran la búsqueda diligente y agresiva en la oración. Lea una de estas en Lucas 11.5–10. El deseo del Señor es que usted no crea que Él está dormido o que no le interesa su situación. Al mismo tiempo desea que usted no tenga vergüenza en buscarlo insistentemente. La palabra «importunidad» («insistencia» en el versículo 8) viene de dos palabras griegas, que significan «sin timidez».

Escriba sus pensamientos acerca de esta parábola, tomando nota de que Jesús desea inculcar osadía al pedir (en vez de simple tenacidad). Estudie las palabras y discierna esta importante verdad.

• La fe agradable cree que Dios existe: «Cree que le hay». Las oraciones de algunos hacen dar la impresión de que se hablan a sí mismos. ¿Ha orado alguna vez sin pensar que está en la presencia de Dios? Él quiere que su fe esté enfocada en la realidad de su existencia. Contrario a lo que suponen las filosofías modernas, Dios está allí. Él insiste en que usted piense de esta manera para complacerlo a Él.

En teoría, para muchos de nosotros esto no es problema. Como cristiano, usted ha profesado fe en Dios por medio de Cristo. Desde ese punto de vista, usted cree que Él existe. El problema se suscita cuando nos encontramos bajo presión. ¿Creemos que existe cuando atravesamos circunstancias difíciles? Allí es cuando su fe agrada a Dios, cuando por fe puede verlo en su situación.

• La fe agradable cree que Dios da recompensa: «Es galardonador». En algunas culturas esta palabra se refiere simplemente a un buen empleador. Está relacionada con un salario, con dinero que se paga por un trabajo. Si sólo significara eso, entonces Dios se agradaría si usted creyera que Él es un buen jefe. Pero va mucho más allá de creer que Dios paga buenos salarios. «Galardonador» es mucho más que una compensación, es más que el reembolso del valor de lo que se recibe. ¿No es esto lo que indica Efesios 3.20–21? Véalo desde el punto de vista negativo de la pregunta: ¿Cómo es posible agradar a Dios cuando creo que Él me da menos de lo que le pido? La respuesta bíblica: No es posible agradar a Dios cuando creemos que Él responde a nuestra oración con lo mínimo indispensable para ayudarnos a atravesar nuestra circunstancia. Recuerde: La fe agradable cree que Dios provee una recompensa más allá de lo normal cuando lo buscamos con diligencia.

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