Un alma vale más que un techo roto

IV. CONDUCE AL GOZO DE LA TAREA COMPLIDA

1. Vale la pena el esfuerzo.

El objetivo se había cumplido. Aquellos hombres vencieron todas las dificultades y ahora está una camilla con un minusválido delante del único que podía hacer algo por él. No se sabe si el paralítico había nacido en esa condición.

No se sabe si lo que le vino fue producto del pecado mismo, al juzgar por las palabras del Señor que sus pecados fueran perdonados. Hay cuatro mirones desde arriba y una multitud adentro y afuera expectantes de lo que Jesús podría hacer.

El resto del trabajo depende de él. Así que en esta escena Jesús va a pasar de la condición de Maestro a la condición de Salvador y Dios. Aquella casa fue testigo de este hecho. Las primeras palabras de Jesús pudieron confundir a la audiencia.

Los mirones que están en el techo esperarían que Jesús diera de una vez la orden de sanidad. Pero no lo hizo. ¡Qué desilusión! Se concretó más bien en decir “tus pecados te son perdonados”. Sin embargo, con esas palabras vendrían dos grandes revelaciones.

2. Antes de curar el cuerpo hay que curar el alma.

Sanar al enfermo parecía ser lo más fácil, puesto que hasta un médico lo haría. Muchos les gusta el ministerio de lo sensacional, y el sanar a los enfermos es uno de ellos. Pero perdonar pecados, siendo esto la raíz de todos los males y una tarea divina, no es muy popular.

Así que Jesús hizo el trabajo completo. Hizo las dos cosas que solo Dios podía hacer: perdonar y sanar. Y de esta manera, frente a la mirada atónita de los presentes, los cuatro hombres pudieron ver que el hombre que vivió paralizado y acostado, ahora se ha levantado, y la cama que un día le llevaba, ahora él lleva la cama.

Aquello tuvo que ser un momento de mucho gozo. Ya ellos no tenían que llevar otra vez al enfermo de regreso a casa. Ahora los tobillos y los pies de aquel hombre se llenaron vida y con ellos comienza a saltar. El poder del Señor cambió aquel hombre.

Todos, y en especial los cuatro amigos, dijeron: “Nunca hemos visto tal cosavers. 12. Cuánto gozo produce la salvación de un perdido. Estos cuatro hombres representan a la iglesia. La tarea de ella es traer a los “paralíticos” a los pies de Cristo. Hay grande gozo “cuando un pecador se arrepiente”.

CONCLUSIÓN:

La actuación de estos hombres nos muestra cómo debiera darse la tarea en la evangelización. Ellos nos revelan que si no hay compasión no hay interés por el perdido. Nos dicen que si no hay unidad el perdido quedará tendido en su condición; los cuatro tomaron un lado de la cama y lo levantaron.

Nos dicen que aun cuando el camino al Señor esté impedido por una “multitud” de obstáculos, hay que ser perseverantes y osados hasta llevar a los hombres al Señor.

Y sobre todo, ellos nos muestran que hay gozo en el cielo y en el corazón evangelizador cuando vemos a los hombres levantarse de su estado y glorificar al Señor por el cambio de sus vidas. ¿Soy parte de estos “cuatro amigos”? ¿Tengo un amor sincero por el que está “muerto en sus delitos y pecados”?

Es muy fácil perderse en el tema de las misiones y no comprender nuestro papel personal en la misión. Por ejemplo, a muchos les gustan los deportes. Se sientan en las gradas y animan a su equipo, pero nunca ponen un pie en el campo de juego para contribuir con todos. Son muy buenos como porristas, pero realmente no contribuyen a la causa. Desgraciadamente se puede decir lo mismo de los miembros de una iglesia local.

© Julio Ruiz. Todos los derechos reservados.

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