Nuestras alabanzas

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Biblicos Texto bíblico: No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:6-7)

Tema: Nuestra alabanza debe ser de gratitud

Introducción

No sólo debemos acercarnos a Dios cuando necesitamos algo. También debemos elevar alabanzas de agradecimiento. Porque son tantos los beneficios recibidos que es necesario reconocer al que nos los dio. El estar vivos es un regalo, y también el poder vivir en amistad con Dios. Si realmente somos agradecidos, anunciaremos a los hermanos todo lo que el Señor hizo y hace por nosotros.

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I. No sólo debemos pedir, sino también dar gracias (vers. 6)

a. El nombre de Dios está en nuestros labios a la hora de pedir algo. Cuando nos encontramos en una necesidad o nos invade la angustia, nos acordamos de Dios. Pero, ¿tenemos también presente al Señor para darle gracias por sus beneficios? El agradecer nos hace estar dispuestos a recibir más beneficios (vers. 6).

b. En primer lugar, muchas veces nos olvidamos de que si estamos vivos, es por una gracia de Dios. El don de la vida es el primer regalo que recibimos de Él. Todos los días debemos agradecerle, porque estar vivos no es algo que dependa de nuestros méritos, sino de su bondad. Cuando contemplamos la creación y la perfección del universo, eso también es motivo de gratitud para el creyente (Romanos 11:36).

c. Si estamos agradecidos por nuestra vida, entregaremos a Dios todos nuestros actos. Porque el hecho de poder realizarlos es también debido a su bondad. Pensemos en todas las personas que sufren muchas dificultades, y en los beneficios que tenemos nosotros. Tenemos que estar agradecidos y dar lo mejor de nosotros cuando emprendemos algo por amor a Él. (Colosenses 3:17)

d. Si vivimos en gratitud, recibiremos como recompensa la paz. Porque a Dios le agrada el alma agradecida de sus dones, y ama al que reconoce su bondad. La persona que agradece siente paz, porque su conciencia nada le reprocha. Si agradecemos algo, es porque lo valoramos, y si lo valoramos, no haremos nada que nos haga perderlo. (Colosenses 3:15)

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II. Si agradecemos, la paz habitará en nuestro espíritu (Filipenses 4:7)

a. El que valora algo, hace todo lo posible por no perderlo. Es así que si valoramos la amistad con Dios, evitaremos el pecado que nos hace perderla. Por eso, la persona agradecida con Dios está más lejos del pecado, porque si agradece es porque antes vio lo importante que es el don de Dios. Y la paz habita en el alma que vive en amistad con el Señor y trata de conservarla. (vers. 7)

b. La lucha contra el pecado no es una lucha individual. Debemos pedir el auxilio de Dios para poder resistir a la tentación. Y cuando tenemos la gracia de vencerla, debemos ser agradecidos, porque no es mérito nuestro. Hemos recibido un auxilio de lo alto, que nos ha permitido conservar lo más importante. (1 Corintios 15:17)

c. La persona agradecida, proclama los beneficios que recibió a todo el que quiera oírlo. Del mismo modo, nosotros debemos anunciar todos los dones que hemos recibido de Dios, comenzando por la Buena Noticia de nuestra salvación.

Si no evangelizamos, es porque no consideramos algo valioso lo que hemos recibido de parte de Jesús. En cambio, desde la gratitud, ningún esfuerzo será mucho para anunciar la Palabra de Dios que obró maravillas en nosotros (Salmo 9:1).

Conclusión

Dios quiere que seamos agradecidos, porque esto nos hace más dispuestos a recibir nuevos dones. En la oración, es tan importante el agradecer como el pedir, y debemos ejercitarnos todos los días en la gratitud hacia Dios. Porque si fuéramos conscientes plenamente de todos los dones que nos fueron dados, no haríamos otra cosa que agradecer a Dios (1 Tesalonicenses 5:16-18).

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Tenemos que ser agradecidos en primer lugar por el don de la vida. También el poder estar al servicio de Dios es motivo de gratitud. La fuerza para resistir en la tentación, es uno de los más grandes dones de Dios. Por todo esto tenemos que tener un espíritu de agradecimiento, que se eleve a Dios incluso en medio de las desgracias (Colosenses 4:2).

Si somos conscientes de estos beneficios, también tenemos el deber de proclamarlos. La evangelización tiene como fuente el reconocer las maravillas que ha hecho Dios en nuestras vidas. Por eso, vivamos en espíritu de agradecimiento, y anunciemos al mundo entero todo lo que la bondad de Dios ha derramado sobre la tierra (Colosenses 3:16).

© Pedro Blanco. Todos los derechos reservados.

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