Ciudadanos del Reino de Dios

Bosquejos Biblicos Texto Biblico:Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor JesucristoFilipenses 3:20

Introducción

En este mundo tenemos una nacionalidad que nos identifica, somos nacionales de algún país o pueblo. Compartimos con nuestros connacionales las mismas leyes, las mismas normas impuestas. Si hay alguna amenaza contra nuestra nación, esta se organiza para defenderla, sus ciudadanos la defienden, defienden una bandera de cualquier ataque externo. 

Pero hay una ciudadanía que trasciende fronteras, trasciende razas. Cualquiera que así lo desee puede formar parte de esa ciudadanía. Alrededor del mundo hay personas que han decidido formar parte de este pueblo, donde quien nos gobierna es Dios y solo a Él servimos.

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1. Pueblo de Dios (1 Pedro 2:9)

Dice su palabra que somos una nación santa, adquirida por Dios. Esta ciudadanía no se obtiene por haber nacido en determinado territorio, sino que somos una nación adquirida por Dios. Dios ha comprado este pueblo con precio de la sangre de nuestro Señor Jesucristo.

a. Aunque estábamos lejos de la ciudadanía (1 Pedro 1:10)

En otro tiempo estábamos lejos de esta nación, cuando andábamos en nuestros delitos y pecados. Pero Dios en su misericordia nos ha alcanzado, nos ha rescatado del final de muerte y nos ha traído para que gocemos de los beneficios de pertenecer a su pueblo.

b. Nos llamó con un propósito (1 Pedro 2:9)

El propósito por el que Dios nos ha llamado es para que sigamos predicando su palabra. Debemos seguir anunciando el mensaje de salvación para que más personas puedan venir y pertenecer a este pueblo de personas redimidas con la sangre de jesucristo. Fuimos llamados para anunciar el mensaje, para ser embajadores de Dios en medio de las tinieblas. Si estamos en esta tierra debemos cumplir con ese llamado de Dios y predicar su palabra. 

2. Nuestro estandarte (Éxodo 17:15)

Cuando Moisés y el pueblo de Israel iban a la guerra, Moisés se paraba en una piedra en lo alto y alzando sus manos Dios bendice a Israel, pero si Moisés bajaba sus manos los enemigos de Israel prevalecían. Por eso Moisés levanta un altar y le pone por nombre Jehová es mi bandera, pues reconoce que la victoria en cualquier batalla se las daba Dios. No es que Israel fuera fuerte en la batalla, ganaban pues Dios estaba en medio de ellos.

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a. Dios pelea por su pueblo (Éxodo 14:14)

Así lo declara la palabra de Dios. Dios es que pelea nuestras batallas para que nosotros estemos tranquilos.  Somos parte de este pueblo, Dios nos gobierna y Él nos defiende de cualquier ataque del exterior. Dios nos guarda, es Él nuestra bandera y en ella nos podemos resguardar.

b. Dios es nuestra salvación (Salmos 46:1)

Dios es nuestro refugio, a quien acudimos si necesitamos algo. Dios nos defiende de cualquier ataque del enemigo pues somos sus hijos, somos su pueblo. Como Dios nos defiende podemos estar tranquilos pues a Él nada lo puede dañar. Debemos poder decir como el salmista que Dios es nuestro amparo y fortaleza. Él es nuestro auxilio en las tribulaciones.

3. Reino celestial (Apocalipsis 21:1)

Y esta ciudadanía que hemos adquirido al aceptar a Jesucristo como nuestro salvador, nos da los mejores beneficios que ninguna nación de esta tierra puede dar. Nadie puede ofrecernos lo que esta ciudadanía puede darnos. Solo los redimidos con la sangre de jesús pueden optar por recibir estos beneficios celestiales.

a. Sin muerte ni dolor (Apocalipsis 21:4)

Dios nos ofrece una nueva vida, una vida eterna donde no habrá más muerte. La muerte no existirá más, ni las plagas, ni enfermedades. No habrá más sufrimiento ni dolor. Todas estas cosas desaparecen en este reino celestial. Estas cosas las conocemos aquí en la tierra, pero cuando seamos llevados por el Señor a este lugar, esas cosas que conocíamos habrán dejado de existir. Esto nos ofrece Dios un nuevo lugar donde la muerte ha desaparecido. 

b. Dios será nuestro sol (Apocalipsis 21:23)

En este lugar no hay necesidad siquiera de sol. Dios mismo estará ahí alumbrandonos. Su luz cubrirá todo y no existirá más las tinieblas. Gozaremos de la presencia del Señor por toda la eternidad. Él cuidará de nosotros personalmente y para siempre no necesitaremos nada, solo estar delante del Señor adorando por toda la eternidad.

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Conclusión

En esta tierra un país defiende a los suyos, por eso hay embajadas en diferentes partes del mundo, para que los ciudadanos de un país puedan acercarse y tener derechos aunque estén en otro lado. Ahora somos embajadores del reino celestial en esta tierra, hemos adquirido la ciudadanía por la sangre de Jesucristo. Y estamos aquí para anunciar al resto del mundo que Cristo Salva y que pronto viene por su iglesia para llevarla a un lugar especial.

Dios es nuestra bandera, aunque estamos en este mundo, no somos de este mundo. Aun aquí Dios nos defiende, Dios es nuestra bandera y en ella podemos refugiarnos. Dios no dejará que nada malo nos pase mientras estemos bajo su protección.

Llegará un día en que debamos dejar esta tierra y nos iremos a la nueva nación, una donde Dios mismo estará para alumbrarnos, donde las tinieblas ni la muerta existan más. Eso es lo que Dios está preparando para su pueblo escogido. Debemos disfrutar de los beneficios de pertenecer a la nación de Dios.

© Ricardo Hernández. Todos los derechos reservados.

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Acerca Ricardo Hernandez

Servidor de nuestro Señor Jesucristo. Entregue mi vida a Cristo hace más de 20 años, y me gusta compartir los mensajes cristianos que Dios pone en mi corazón.

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2 comentarios

  1. Buen pensamiento

  2. blank

    Me gustó mucho. Muchas bendiciones es de gran alivio al corazón en tiempos difíciles

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