Un matrimonio difícil

Nunca seremos personas perfectas. Así que no existe el matrimonio perfecto. Dios PUEDE cambiar las vidas, pero recordemos que ése es SU trabajo, no el nuestro. Es posible que dos personas «buenas» experimenten un matrimonio difícil. Sin embargo, Dios trabaja en nuestras vidas no dándonos el ambiente perfecto, sino demostrándonos su gracia, su amor y poder en nuestras imperfectas situaciones. Durante la mayoría de su vida de casada, las circunstancias de Lea nunca cambiaron. Ella fue forzada a vivir bajo la sombra de su menor y más guapa hermana.

Tenemos a una mujer que no era amada. Creo que esta condición aplastaría a cualquier mujer. Una mujer así, se sume en la depresión, en el resentimiento y en la amargura. Una esposa que no se siente amada se vuelve fría con su esposo. Algunas buscan llamar la atención de otros hombres. Pero Lea era diferente. Ella persistió en un matrimonio en el que recibía muy poco amor. Nunca se hundió pensando que no le importaba a nadie. Nunca rompió sus lazos con Jacob, ni física ni emocionalmente. Y lo más importante, nunca perdió su fe en el Señor. Y como veremos, Dios pudo darle gozo y satisfacción en lo que era de verdad un matrimonio difícil.

El vers. 31 dice: «…y vio Jehová…» Dios vio la situación de Lea y actuó. Es posible que usted no esté viendo lo que Dios está haciendo en este momento, pero asegúrese de esto: si usted está experimentando dificultades en su matrimonio, Él ve, Él sabe y Él le ama. Él está disponible y puede ayudarle. A primera vista, parece que la Biblia no nos dice nada de Lea más que le dio muchos hijos a Jacob. Pero cada vez que Lea tomaba en sus brazos a una criaturita para ponerle nombre, podemos ver lo que había en su corazón y examinar sus sentimientos y su fe.

II. LA DEMOSTRACIÓN DEL COMPROMISO

Una cosa que es fácil pasar inadvertido en este pasaje es el factor tiempo. El nacimiento de 12 niños se registra en menos de 30 versículos. Los años pasaron. Los aniversarios pasaban y no hubo nada de flores, chocolates ni cenas especiales. Pero en cada nacimiento de sus hijos, Lea reafirmaba su compromiso con Jacob.

A. Las expectativas de Lea

  1. Cuando nació Rubén, las expectativas de Lea todavía eran altas. «…ahora…me amará mi marido...» (Gén. 29:32) En lugar de sentir amargura debido al rechazo de Jacob, Lea aún esperaba ganar el amor de su marido. El nombre de Rubén significa «un hijo». ¿Qué esposo no amaría a su esposa que le diera un hijo?
  2. Cuando nació Leví, las expectativas de Lea bajaron un poco. «,,,Esta vez se unirá mi marido conmigo…» (vers. 34). Lea ya no espera una relación romántica. Ella busca que Jacob le muestre un poco de afecto y cariño: que se le acercara.
  3. Cuando nació Zabulón, Lea había bajado aún más sus expectativas. » …ahora morará conmigo mi marido…» (30:20). A estas alturas, Lea estaría satisfecha con cualquier muestra de amor que Jacob pudiera darle. Sólo esperaba que Jacob pasara más tiempo con ella.

B. El compromiso de Lea.

Aunque las expectativas de Lea nunca se cumplieron, su compromiso con su esposo nunca murió. Es muy claro en el texto que este compromiso era completamente de un solo lado. Era un compromiso basado en la gracia de Dios. Se requiere la gracia de Dios para perdonar. Se requiere la gracia de Dios para amar a alguien que no nos ama. Se requiere la gracia de Dios para albergar un poco o ninguna esperanza de recibir algo de amor.

Al igual que el Señor en la cruz, debemos darnos nosotros mismos inclusive a quienes nos rechacen, o a quienes nos han de fallar. El matrimonio, especialmente en tiempos de dificultad, requiere ese tipo de compromiso. Lea tomó una de las decisiones más importantes que un cónyuge puede tomar:

a. No negó el problema. Desde el principio ella aceptó su situación con Jacob (29:33)

b. Tampoco trató de componer a Jacob. Su paz y sentido de bienestar no dependía del cambio que quería ver en su esposo. Lea determinó ser la esposa que Dios había diseñado independientemente del cambio de Jacob. Pero ¿dónde obtuvo Lea la fortaleza para hacer tal clase de compromiso? ¿Será que en la decepción de haber descubierto que era amada menos de lo que se merecía? ¿De dónde pudo experimentar el gozo y la satisfacción en una relación tan obviamente agrietada?

III. DECLARACIONES DE LA FE DE LEA

A. Su confianza

Lea se sostenía en la confianza de que Dios tenía el control de todas sus circunstancias.

  • a. Cuando nació Rubén, Lea dijo: «Ha mirado JEHOVÁ mi aflicción» (29:32)
  • b. Cuando Simeón nació, Lea dijo: «Por cuanto oyó JEHOVÁ que yo era menospreciada…» (29:33)
  • c. Cuando Judá nació, Lea dijo: «Esta vez alabaré a JEHOVÁ…» (29:35)

Lea estaba tan convencida de que Dios la amaba y la cuidaba como de que Jacob la menospreciaba.

  • a. Ella miraba a cada hijo como un regalo especial de Dios.
  • b. Lea sabía que a pesar de que esposo estaba lejos emocionalmente, el Señor estaba SIEMPRE presente.

B. Su fuente

En el interior de Lea había un vacío: era incapaz de llenar sus propias necesidades de una manera satisfactoria. Pero ella no trató de llenarlo con su esposo, sus deberes domésticos, fantasías románticas o con sus hijos. Ella llevó su vacío al Señor y dejó que Él lo llenara.

Una pareja fue a visitar a un consejero matrimonial. Después de haber tenido un estupendo primer año, pasaron cinco llenos de altibajos. Durante media hora ambos estuvieron exponiendo todas sus frustraciones -el vacío que tenían y el fracaso del otro cónyuge para llenarlo. Después de estos 30 minutos, el consejero les dio la tarea de responder la siguiente pregunta: ¿De qué manera tendrían que cambiar las cosas para que yo sea una persona feliz?

Una semana después, cada uno de los esposos se apareció con un libro que describía cómo les gustaría que fuera su pareja de diferente. En la mayoría de las sesiones de consejería matrimonial el consejero le pide a cada cónyuge que mire la lista de su pareja y encuentre las cosas que cree que podría cambiar y luego comenzar a hacer esos cambios.

Es decir, después de mostrarle el vacío de su pareja, se les pide que lo ‘llenen’. Pero este consejero no hizo eso. En su lugar, les preguntó: ¿Cómo piensas ser feliz si la otra persona no cambia? ¿Qué pasará si la otra persona no llega a ser como tú quieres que sea? ¿Llegarías a ser feliz?

Si tratamos de llenar nuestro vacío con cualquier otra fuente terminaremos decepcionados, pero cuando dependemos de Dios para satisfacer nuestras necesidades y llenar nuestras vidas el resultado es una paz y un gozo profundos. ¿Qué dice el apóstol Pablo en Efesios 5 justo antes de enseñar acerca de la relación matrimonial? «No os embriaguéis con vino (o sea, buscar algo de fuera para llenarnos dentro) sino sed llenos del Espíritu.» Entréguele a Dios su vacío y deje que Él lo llene. Viva en una continua relación dependiendo de Él, buscando que satisfaga sus necesidades.

Este tipo de vida hace que «cantemos y alabemos al Señor en nuestros corazones y que demos gracias a Dios por todas las cosas.» ¿No fue eso lo que estaba haciendo Lea cuando dijo: «Esta vez alabaré a Jehová?» En ausencia del amor de Jacob, Lea buscó y aceptó el amor de Dios. Él fue la fuente de su satisfacción y plenitud. Cuando le permitimos al Señor que nos llene el resultado es satisfacción y gozo totales. Pero mientras dependamos de alguien más para que nos llene, tendremos decepción e infelicidad.

CONCLUSIÓN

¿Qué se necesita para experimentar gozo y satisfacción en un matrimonio difícil? Se necesitan dos cosas:

Un fuerte compromiso con la relación que esté apoyado en la gracia de Dios.

Una sincera búsqueda del Señor para que llene el vacío que se siente adentro. ¿Qué ganó Lea de esta relación problemática? Sería deshonesto decir que su relación fue de color de rosa. Pero miremos lo que dice Génesis 49:29-31. Jacob es ya un viejo viudo. Él había logrado vivir con Raquel y Lea. Su última petición que se registra es que sea enterrado en el mismo lugar donde se encontraba Lea.

En la hora de su muerte, Jacob dio su última muestra de amor a Lea, -a la de ojos delicados- y no a la bella Raquel. Al final, Lea se ganó el respeto y el corazón de su esposo. Cada persona casada necesita tomar un compromiso con su matrimonio, pero que esté sostenido en la gracia de Dios: es decir, ser el esposo o la esposa que Dios lo ha llamado a ser, sin importar que el otro no cumpla con nuestras expectativas.

Cada uno necesita hacer del Señor la única fuente para llenar el vacío que se tiene dentro. Cuando Dios es la fuente de nuestra satisfacción y contentamiento, entonces, en ausencia de un amor en el matrimonio, todavía es posible encontrar gozo y plenitud.

© 2012, Felix D. Ramiro Montalvo

Acerca Félix D. Ramírez Montalvo

Soy un pastor bautista reformado y profesor de consejería bíblica. Mérida, Yucatán, Mexico

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