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Jerusalén y las naciones

Hoy estaremos tratando con un tema bastante delicado.  Hoy estaremos tratando con el tema de la profecía bíblica.  Como he dicho en otras ocasiones, yo no soy profeta.  Yo no soy un experto en la interpretación de profecías, ni pretendo jamás serlo; yo solo tengo un entendimiento básico de las profecías.  Ahora bien; ¿por qué deseo tratar este tema tan profundo?  La razón por la que deseo tratar el tema de la profecía es porque como les he dicho en numerosas otras ocasiones, las profecías se están cumpliendo con cada día que pasa.

Yo no sé cuantos de ustedes han prestado atención a las noticias, pero algo de suma importancia que está pasando, y que la mayoría de los creyentes no le han dado mucha importancia,  es lo que está sucediendo entre este país e Israel.  Para los que no tienen un conocimiento de lo que está sucediendo, permítanme exponerles un breve detalle.  El jueves, 19 de mayo del 2011, el Presidente Obama hizo una declaración oficial, en la que declaro que la nación de Israel debía regresar a las fronteras de antes de la guerra del 1967 en el Medio Oriente[1].  Ahora, ¿qué significado tiene esto para nosotros? Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Zacarías 14:1-9 – He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. 2Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad. 3Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla. 4Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. 5Y huiréis al valle de los montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá; y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos. 6Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. 7Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz. 8Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno. 9Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.

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Antes de proceder, será necesario que tengamos un mejor entendimiento de la historia y la situación que afronta la nación de Israel.  Después de las revoluciones judía que fueron derrotadas por el Imperio Romano en el 70 D.C y 135 D.C, los judíos fueron dispersados por el mundo hasta el nacimiento de la nueva nación Judía en el 1948.  Esto significa que antes del 1948 no existió una nación judía en el Medio Oriente por casi 2000 años[4].  Y el nacimiento de esta nación es sin duda alguna el cumplimiento de la profecía que encontramos en Ezequiel 37:21-22 cuando leemos: “…Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes, y los traeré a su tierra; 22y los haré una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos…”

En África del Norte y en el Medio Oriente la religión Musulmán o el Islam,  ha sido la religión dominante por catorce siglos con una minoría de dispersos grupos de judíos y cristianos.  El repentino establecimiento de una nación judía independiente, produjo la hostilidad de cientos de millones de árabes en la región, y ha producido un gran número de conflictos desde ese entonces.  La batalla por la ciudad de Jerusalén ha sido peleada más que por cualquier otra ciudad en el mundo.  En el último siglo, ha sido el centro de guerras regionales en cuatro diferentes ocasiones, (1917, 1948, 1967, y 1973), con pequeños altercados aun más frecuentes[4].  En otras palabras es como encontramos en Zacarías 12:2 cuando leemos: “…He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá…”  (“Temblar” de la palabra Hebrea Rah’al[2] [pronunciada: ra-él] que se define como: “comportamiento violento o desordenado[3]”).  Creo sin duda alguna que todos podemos confiadamente decir que las naciones del mundo definitivamente están actuando de esta manera.

Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús acerca de los eventos que conducirían a Su regreso, el Señor les contesto diciendo: “…Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado…” (Lucas 21:20).  Así que con estos breves detalles que les acabo de explicar todos podemos decididamente decir que Israel y el Medio Oriente son el centro de la profecía Bíblica[4].  Manteniendo estos detalles en mente, continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

La profecía que estamos explorando en el día de hoy está claramente situada en el futuro, y debido a esta y a otras profecías encontradas a través de la Biblia, muchos creyentes piensan que el regreso del Señor se cumplirá durante su vida, es decir, en nuestro tiempo.  Debido a esta manera de pensar es que muchos son fácilmente convencidos de que el regreso del Señor, el Rapto, y el Juicio de Dios sucederá en una fecha específica adivinada por el hombre.   El ejemplo primordial, y el más reciente fue la profecía por Harold Camping, en la que él declaro que había decodificado las profecías Bíblicas usando un sistema matemático, y que el Rapto sucedería el 21 de mayo, y el Juicio de Dios el 21 de octubre[5].  Como todos podemos apreciar, nada sucedió el 21 de mayo, y podemos confiadamente decir que nada sucederá el 21 de octubre.

¿Por qué no sucedió y no sucederá nada en las fechas indicadas?  No sucedió y no sucederá nada porque como nos dice el Señor: “…Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre…” (Marcos 13:32).   Pero la realidad es que lo que este hombre dijo no nos debe sorprender, ya que a través de la historia han existido numerosas personas que han hecho similares declaraciones acerca del regreso de Jesús, y del fin del mundo.  Y es exactamente por estas razones que en Mateo 24:23-24 el Señor nos advierte diciendo: “…Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. 24Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos…”

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¿Por qué es tan importante notar la profecía que estamos examinando hoy?  Lo primero que vemos aquí es que se nos dice: “…He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos. 2Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad…”  Como les dije al inicio, esta profecía está situada en el futuro, pero en mi opinión, y quiero que noten bien que dije en mi opinión, yo pienso que lo que estamos viendo suceder en Israel y el Medio Oriente es una buena indicación de que quizás estemos presenciando un preámbulo de esta profecía.   Digo esto porque aquí vemos que el Señor dice: “…reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén…” Ahora bien, la gran realidad es que Israel está completamente rodeado de las naciones árabes, y una de las metas de estas naciones es el restablecimiento del califato Islámico que una vez cubrió esta región y más.

Para los que no tengan un conocimiento de lo que esto representa, el califato es el sueño Islámico de establecer el imperio Islámico gobernado por un califa, o sucesor espiritual de Mahoma, bajo la ley “Sharia”, que abarque todas las naciones musulmanas desde España a Indonesia, y eventualmente el mundo entero[4].  Y demás está decir que la otra meta de las naciones Islámicas es la completa destrucción de Israel y aniquilar el pueblo judío.  Los fundamentalistas radicales y extremistas Islámicos ven al pueblo judío como animales sucios que no tienen derecho de vivir.

Acerca Jose Hernandez

Obispo José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Obispo Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América. El Obispo Hernández y su esposa conocieron a Jesucristo en el año 1994, se integraron a una iglesia cristiana, y fueron bautizados. En el año 1999 fundaron el ministerio El Nuevo Pacto e iniciaron la obra del Señor.

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