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¿Debe la iglesia cristiana enseñar el diezmo? – Capítulo 29

Seis: Desde temprano, la iglesia era considerada “sin licencia” (¿o ilegal?)” y fue considerada como “fuera de la ley” aproximadamente desde el año 80 D. C. Los romanos requerían que todos los ciudadanos registraran su medio de ganarse la vida y presentaran prueba de su sostenimiento. Durante por lo menos los primeros doscientos años y más después del Calvario, cualquiera que afirmase ser un obrero del evangelio a tiempo completo habría sido arrestado como insurrecionista que no tenía medios evidentes de sostenimiento, tal como un oficio.

Siete: Puesto que los cristianos eran muertos esporádicamente por turbas y por el gobierno durante gran parte de los primeros tres siglos, parece improbable que los primeros lideres revelaran abiertamente (al no tener un oficio obvio) que eran líderes de iglesia a tiempo completo.

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Ocho: Cuando se escribió el Nuevo Testamento, muy pocas iglesias, si es que había alguna, estaban organizadas en un sistema de gobierno por obispos que requiriera o sostuviera un ministro a tiempo completo. Las iglesias eran demasiado primitivas, demasiado pequeñas, demasiado pobres, y a menudo tenían que ocultarse de las autoridades para reunirse. Los edificios de iglesia no existían porque no habrían sido toleradas sino hasta el año 200 D. C. y no florecieron sino hasta después del año 260 D. C. antes de ser destruidas nuevamente en el año 303 (134). La persecución variaba ampliamente alrededor del Imperio Romano.

Nueve: Durante varios siglos, las iglesias primitivas no distinguieron entre “clero” y “laicato”. Miembros laicos de talento predicaban y desempeñaban otras funciones que más tarde fueron restringidas al clero ordenado y de tiempo completo. Por ejemplo, un “administrador” talentoso puede haber estado encargado mientras otra persona de talento “predicaba” y otra persona de talento “enseñaba” la Palabra. Este hecho excluía el dar diezmos cuando numerosos laicos ejercían sus dones espirituales.

Diez: Es muy probable que hasta los esclavos desempeñasen papeles de liderazgo como ancianos y obispos en la iglesia primitiva. El notable erudito F. F. Bruce dice que “Pío, obispo de la iglesia de Roma hacia mediados del siglo segundo, si no era esclavo él mismo, era en todo caso hermano de un esclavo, y Calixto, obispo de la misma iglesia en la primera parte del siglo tercero, era un ex-esclavo” (135). ¡Ciertamente, los esclavos no aceptarían diezmos para su sostenimiento!

Once: Quizás el mejor argumento post-bíblico contra el diezmo en la iglesia ante-nicea es la actitud general de la iglesia hacia las virtudes cristianas, la ética, la pobreza, y el ascetismo. Para decirlo claramente, “la pobreza era considerada una virtud, especialmente entre el clero!”. Mientras todavía conservaban fresco el recuerdo de los primeros apóstoles y discípulos, los milagros del primer siglo y, mientras todavía esperaba el pronto regreso de Jesucristo, la iglesia pre-Constantino (antes del año 325 D. C.) era una organización de caridad que recibía ofrendas sólo para servir a los pobres, las viudas, y los huérfanos de la sociedad. Véanse los detallados comentarios de Philip Schaff en mi capítulo sobre 1 Corintios 9.

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La iglesia desde el siglo cuarto hasta el siglo octavo.

La iglesia de los primeros siglos usaba el dinero de manera muy diferente de la manera en que lo usa la iglesia de hoy. Williston Walker informa que, en el año 251 D. c., la iglesia de Roma bajo el obispo Grainelio tenía una membresía de aproximadamente 30,000 miembros y sostenía más de 1,500 dependientes. ¡Esto equivale a un dependiente por cada 20 miembros! (136). Aunque Cipriano trató de hacer cumplir su idea de que los obreros de la iglesia no debían tener actividades seculares, Walker comenta: “Para mediados del siglo tercero, se esperaba que el clero superior dedicara todo su tiempo a la obra del ministerio, pero hasta los obispos a veces compartían ocupaciones seculares, no siempre de naturaleza encomiable. El clero inferior todavía podía ocuparse en el comercio” (137).

Puede que sea o puede que no sea digno de notarse que Schaff no menciona los “edificios” de iglesia sino hasta que cesó la persecución entre el 206-303. No está claro hasta qué punto existían los edificios de iglesia antes de esta época. En tanto que los cristianos eran culpados por casi todos los desastres como hambrunas, terremotos, inundaciones, derrotas militares, e invasiones de los bárbaros, la población pagana muy a menudo castigaba a la iglesia como víctima propiciatoria y rápidamente habría destruido estructuras muy visibles y accesibles asociadas con la iglesia.

La Encyclopedia Americana dice: “[El diezmo] no se practicaba en la iglesia cristiana primitiva, pero poco a poco se hizo común por el siglo sexto” (138). La declaración asume el fracaso de Cipriano en el norte de África y probablemente significa que el diezmo no se practicó “haciendo cumplir las leyes seculares o las de la iglesia” sino hasta el siglo sexto.

La Encyclopedia Catholica (edición de 1912 solamente) dice: “Al principio, se hacía [provisión] mediante el sostenimiento espontáneo de los fieles. Sin embargo, con el correr del tiempo, al expandirse la iglesia y surgir varias instituciones, se hizo necesario crear leyes que aseguraran al adecuado y permanente sostenimiento de la iglesia. El pago de diezmos se adoptó de la ley antigua, y los primeros escritores hablan de él como de una ordenanza divina y una obligación de la conciencia. La primera legislación positiva sobre el tema parece estar contenida en la carta de los obispos reunidos en Tours en 567 y los Cánones del Concilio de Macon en el año 585” (139).

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Aunque pueda parecer que tanto la Encyclopedia Americana como la Encyclopedia Catholica pasan por alto todas las referencias al diezmo hechas por Cipriano y las Constituciones de los Apóstoles como inválidas, ¡en realidad deben estar de acuerdo con la premisa de este libro de que la iglesia primitiva no enseñaba el diezmo! Cuando el diezmo fue reintroducido en la iglesia, era voluntario y se basaba en una errónea comparación del obispo del nuevo pacto como sumo sacerdote del sacerdocio del Antiguo Testamento.

Siglos más tarde, la iglesia adquirió riquezas en forma de tierras. Al principio, los terratenientes ricos donaban tierras a la iglesia para parroquias, pero reteniendo el privilegio de nombrar los obispos y conservar las ganancias y los diezmos de la tierra en sus propias manos seculares. Por consiguiente, el diezmo pronto se convirtió en fuente de abuso. Con el tiempo, sin embargo, la iglesia adquirió suficiente autoridad secular para recuperar nuevamente el nombramiento de sus propios sacerdotes y obispos, junto con la conservación de los diezmos en la iglesia. Pronto, la iglesia fue dueña desde la mitad hasta un cuarto de la tierra en muchos países europeos y puso en vigor los diezmos de los que alquilaban sus tierras.

¡Por lo general, los historiadores concuerdan en que no fue sino hasta el año 567 D. C., quinientos treinta y siete (537) años después del Calvario, cuando apareció en la historia el primer intento sustancial de la iglesia de hacer cumplir el diezmo bajo su propia autoridad! El Concilio de Tours en 567 y el Concilio de Macon en 585 emitieron decretos eclesiásticos regionales a favor del diezmo y para excomulgar a los que no diezmaban, pero no recibieron autoridad del rey para hacer cumplir la colecta por medio de decretos civiles. Es significativo que el diezmo no surgió históricamente sino hasta que la iglesia se volvió poderosa en el ámbito secular. Aun en esta fecha tardía, los diezmos todavía consistían sólo de alimentos. Con el tiempo, la Iglesia Romana hasta rehusó administrar los últimos ritos si no se le concedían tierras o riquezas en los testamentos.

Entre 774 y 777, el rey franco, Carlomagno, destruyó el reino arriano de Lombardía, que separaba su imperio del norte de Italia. Después de derrotar a los lombardos, el gobierno sin oposición de Carlomagno incluía el norte de Italia y Roma. Citando la ley mosaica como su autoridad en un sínodo de la iglesia, el papa convenció finalmente a Carlomagno de que le permitiese recibir diezmos agrícolas para sostener el sistema de parroquias en las iglesias, que crecía rápidamente. En 785, el papa Adriano intentó imponer el diezmo a los anglosajones. En señal de aprecio por su sostenimiento de la iglesia, el papa coronó a Carlomagno como emperador del Sacro Imperio Romano el día de Navidad del año 800 D. C., oficializando el renovado “Sacro” Imperio Romano.

En 906, el rey Edgar hizo cumplir legalmente el diezmo de alimentos en Inglaterra. En los Concilios de Gerona en 1067 y 1078, y en el Cuarto Concilio Laterano en 1215, el diezmo se aplicó más y más en todas los territorios bajo las leyes cristianas. Todos los ciudadanos, incluyendo los judíos, debían entregar diezmos a la Iglesia Católica Romana. Un campesino típico daba el primer diezmo de su tierra a su señor secular o terrateniente (que a menudo era la iglesia) y un segundo diezmo a la iglesia como tal. En 1179, el Tercer Concilio Laterano decretó que sólo el papa podía liberar a la gente de la obligación de diezmar, y exceptuaba a los cruzados.

Durante varios siglos, el derecho a recoger diezmos agrícolas iba y venía entre la iglesia y la autoridad secular, dependiendo de cuál era la autoridad más fuerte. Para fortalecer y purificar la iglesia, el papa Inocente III (1198-1216) ordenó que los diezmos para el sostenimiento de la iglesia tuviesen precedencia sobre todos los demás impuestos, excluyó toda interferencia de los laicos en los asuntos de la iglesia, y prohibió que una sola persona derivara su ingreso de más de un puesto en la iglesia. El teólogo Tomás de Aquino defendió el diezmo afirmando: “Durante la época de la Nueva Ley, la autoridad de la iglesia ha dispuesto el pago de diezmos” (Summa Theologica, Tomo 3, Segunda Parte de la Segunda Parte). NO usó Génesis 14 y Melquisedec para sustentar su argumento.

La exigencia de diezmos agrícolas a los judíos se volvió especialmente severa en Inglaterra y los países germánicos. Comenzando alrededor del siglo cuarto, a los judíos ni siquiera se les permitía poseer sus propias tierras en muchas naciones. Esto obligó a los judíos a irse de la tierra y muchos se hicieron banqueros y comerciantes porque esas ocupaciones y ese dinero no estaban sujetos al pago de diezmos. En 1372, hasta el clero de Alemania se rebeló contra la idea de tener que pagarle diezmos al papa.

No mucho después de que la Biblia fue traducida al idioma del hombre común, Otto Brumfels proclamó en 1524 que el Nuevo Testamento no enseña el diezmo. Más tarde en ese siglo, el papa Gregorio VII, en un esfuerzo para controlar la posesión secular de diezmos, una vez más declaró fuera de la ley la posesión de diezmos por parte de los laicos.

En 1714, los anglicanos ingleses exigieron diezmos agrícolas de los católicos romanos y los presbiterianos para el sostenimiento de la iglesia de Inglaterra. Pronto, la revuelta se desató en Francia. Algunas de las primeras etapas de la Revolución Francesa fueron acciones que atacaban los privilegios y el status de la Iglesia Católica Romana. En 1789, lo diezmos fueron abolidos en Francia por las autoridades seculares.

Siguieron otras revueltas contra el diezmo. Entre 1836 y 1850, el diezmo fue mayormente abolido en Inglaterra. Más tarde, fue cambiado por un alquiler que se debía pagar al contado. En 1868, como resultado de la agitación que comenzó por lo menos ya en la década de 1830 y que fue impulsada por los Disidentes, el pago obligatorio de los diezmos parroquiales locales para al sostenimiento de la iglesia fue abolido y se volvió puramente voluntario. Sin embargo, los cargos finales del alquiler del diezmo no fueron abolidos sino hasta 1936 en Inglaterra.

En Canadá, todavía en 1868, el Cuarto Concilio de Quebec declaró que el diezmo era obligatorio. Durante un tiempo, los diezmos hasta fueron hechos obligatorios en los territorios franceses del Nuevo Mundo hasta que el territorio fue vendido en la Compra de Luisiana. En 1871, los diezmos fueron abolidos en Irlanda. En 1887, terminaron en Italia. En Alemania Occidental, los residentes deben renunciar formalmente a la membresía de la iglesia para evitar el impuesto obligatorio de la iglesia. En otros lugares, la Iglesia Ortodoxa Oriental nunca ha aceptado el diezmo y sus miembros nunca lo han practicado. La Iglesia Católica Romana todavía prescribe los diezmos en países donde son sancionados por ley, y algunos cuerpos protestantes todavía consideran los diezmos obligatorios.

En la actualidad, la mayoría de los cuerpos religiosos ha abandonado la práctica del diezmo obligatorio, particularmente en los Estados Unidos, donde ningún sistema de diezmo se empleó jamás generalmente después de la Revolución Norteamericana. Sin embargo, a los miembros de ciertas iglesias, incluyendo los Santos de los Últimos Días y los Adventistas del Séptimo Día, se les requiere que diezmen, y algunos cristianos de otras iglesias lo hacen voluntariamente. Los Bautistas del Sur definen el diezmo como una “expectativa” y algunas de sus iglesias están presionando para que el diezmo sea un requisito para la membresía (además de para ocupar puestos en la iglesia). Para estudios adicionales, la mayoría de los libros sobre historia de la iglesia tratan la historia del diezmo desde los tiempos bíblicos. Al rechazar Europa lentamente los impuestos de los estados-iglesia y el derecho divino de los reyes, también rechazó la imposición del diezmo a las iglesias sostenidas por el estado.

Pertinente para este libro, el modelo bíblico del diezmo se ajusta mejor a una economía de iglesia del estado similar a la teocracia de Israel. La historia revela que el diezmo se convirtió en una doctrina “cristiana” sólo después de que la Iglesia Católica Romana estrechó manos con las fuerzas seculares y políticas. Sin embargo, del mismo modo que el diezmo era una ordenanza inútil que nunca produjo crecimiento espiritual en el Israel nacional bajo el pacto antiguo, así también el diezmo nunca condujo al crecimiento espiritual cuando fue usado por los cristianos y a su debido tiempo fue obligado a retirarse una segunda vez por las iglesias estatales.

Los católicos romanos y los protestantes han sido culpables de opresión y persecución en relación con las leyes del diezmo ordenadas por el estado. Y, como el diezmo del pacto antiguo en el Israel nacional, nada bueno ha resultado jamás de esos intentos por imponer el diezmo sobre los demás.

Nota: El material histórico en este capítulo procede de las siguientes fuentes: Encyclopedia Americana; Encyclopedia Britannica; The Catholic Encyclopedia (1912 y la Nueva); Baker, A Summary of Christian History; Durant, The Reformation; Latourette, A History of the Christian Church; Qualben, A History of the Christian Church; Schaff, History of the Christian Church; Vol. 2; y Walker, A History of the Christian Church. Véase la bibliografía.

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(124) Edersheim, Temple, CD-ROM, cap. 19.
(125) Edersheim, Sketches, 15-17, 118, 173, 172.
(126) Code, 1-112, 1-114, 1-111.
(127) Qualben, 73-74.
(128) Schaff, 428-434.
(129) Baker, 11, 43.
(130) Edersheim, Sketches, 169.
(131) Qualben, 94.
(132) Schaff, 128, 198, 199-200.
(133) Didache, 64-65.
(134) Schaff, 63.
(135) F. F. Bruce, The Spreading Flame (Waynesboro: Peter Noster Press, 1958), 192.
(136) Walker, 83.
(137) Ibid., 84.
(138) Americana, s.v. “tithe”.
(139) The Catholic Encyclopedia, Vol. XIV, 1912, s.v. “tithe”.

Acerca Dr. Russell Earl Kelly

Cristiano teólogo, apologista, autor, orador y blogger. Teólogo, apologista, autor, orador y blogger. Escritor de libros teológicos. Dr. Russell es más conocido por la evangelización y el debate de porqué el diezmo de 10% a la iglesia no es una obligación cristiana.

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